lunes, 29 de mayo de 2017

Con los lentes opacos

Literalmente estoy usando lentes opacos. No se si porque estan sucios o porque están rayados, solamente de una cosa estoy seguro: veo muy borroso con ellos. (Ya me los quite y sin ellos veo mas nítido). Y, para variar, el chofer del bus en el que estoy ha prendido luces azules dentro de el mismo. Además, el día está gris y la mañana se siente con un tono de lugubridad especial. Es por eso que ahora veo al mundo como si fuera una película que ocurre frente a un gran monitor.

Es extraño ver esto. Es como si la vida transcurriera fuera de mi y sin mi participación. Es como si a la vida no le importara si estoy en ella o no.

...

Creo que esa es la triste realidad. La vida seguirá conmigo o sin mi. Probablemente un ápice de ella o mucho de ella cambie con mi ausencia. Pero continuará.

Grandes hombres han caminado sobre nuestra tierra, y al partir ellos han hecho que el mundo detenga su frenetica marcha para luego cambiar completamente de rumbo en forma definitiva. Para bien o para mal. Pero lo cambiaron.

En contraposición a esto, dia a día mueren miles de anonimos que apenas son llorados y que, en el mejor de los casos, seran recordados por su entorno familiar cercano por una generación. Con suerte por dos.

Entonces, casi por propio peso, se genera la pregunta: ¿A quién le importas?

Miro en derredor, y la respuesta es obvia: a tus hijos, a tu compañera de toda la vida, a tus padres, hermanos, sobrinos, tios. Los primos ya son cosa mas lejana, más importante eres para tus amigos (muy pocos ellos) que para los primos. De ahi siguen los pacientes y la familia en segunda y tercera línea. Para el centro de tu trabajo eres un trabajador más. Aunque seas considerado como importante, el trabajo no se detendrá si te vas. Tus vecinos? Algunos de ellos ni siquiera saben que existes.

En este bus,en el que ahora te encuentras, solamente esperan que te bajes, pues ya pagaste el pasaje. Ocupas un lugar que puede ser ocupado por otro, y eso es dinero. Literalmente, para ellos es mejor que te vayas.

La ciudad, el pais, el mundo? Solamente sirves de estadística.

El universo? Sabrá que existes?

Dios? Hmm... Ahí no tenemos respuestas. Todo depende de lo que quieras creer.

Parece que todo se reduce a ti mismo y al pequeño mundo en derredor tuyo. Sabes que sería muy dificil para los tuyos tu partida. Lo has visto con tus padre y abuelos. Pero también sabes que lo superarán. Es la esencia del ser humano: supervivir.

Momento!

Olvidavas a tu cachorro.
Sobrevivirá a tu partida?

Al igual que tus hijos, para los cuales eres todo; tu cachorro es el mas dependiente de ti.

Vaya cosa. Tienes a gente muy importante a tu cargo. Tienes a seres completamente dependientes de tus éxitos y fracasos.

Todavia tienes muchas alegrias por delante. Aún hay muchos disfrutes pendientes. Y, además, tienes a tu lado a la compañera ideal para esta travesía.

Asi que, adelante! Limpia tus lentes y sonriele a la vida. Aún te queda mucho para diafrutar.

Suerte

lunes, 1 de mayo de 2017

Sin ganas de seguir escribiendo

El día que acaba fue espectacular. Realmente, al momento de plasmar estar letras, Ya es otro día, y, después de mirar programas del cable, comer algunas galletas, y de un buen rato en los juegos en línea, al fin me decidí por escribir algo.

No hay nada peor que perder la inspiración, que perder las ganas de seguir en la empresa iniciada. Y, de eso, yo soy un experto.

Pero, vayamos por partes. Hoy, ayer, fue un día por decir lo menos, espectacular.

Amaneció temprano, como siempre. Mis amores a mi lado, riendo y jugando, hicieron las delicias a mis oídos, y me sacaron de la cama. Desayunamos algo, para nosotros, ligero: Café, té con leche (eso es novedoso) y queso. También pan. Aunque el pan últimamente no es un visitante frecuente en nuestra mesa. Lo hemos dejado de lado hace ya algún tiempo.

Al ser fin de mes, y por los múltiples problemas económicos que nos agobian, hoy la despensa esta algo flaca: tenemos pocas provisiones. Pero, aún con todo eso, no las arreglamos para preparar un almuerzo memorable: chita frita (congelada desde semana santa), papas cocidas, arroz graneado, ensalada de cebolla y chicha morada. Resultó realmente genial, exquisito y espectacular. Los tres en casa ¿Para qué mas?

Luego terminamos de ver la película: "La razón de estar contigo". Trata sobre las vidas de un cachorro antes de regresar a su amo original, y componerle la vida. Tierna historia, inevitables las lágrimas de emoción al final de película tan conmovedora.

Jugamos un rato, y nuestra pequeña se molestó con nosotros al tratar de cambiar las reglas del juego. Y así, entre lecturas, películas, juegos en casa, también con el cachorro, se nos pasó un día de descanso memorable. En ese momento fuimos a descansar con la pequeña, y nos quedamos dormidos.

Y también charlamos sobre los peligros de internet y el relacionarse con las personas manipuladoras.
Pero, quizá el momento poético de día, fue cuando bailamos un vals mi pequeña y yo. El Vals N° 2 de Shectakovich, y luego otra melodía, en el piano de Clayderman. Y luego cantamos. Y fuimos muy felices.

Ahora, con los recuerdos de un día tan memorable en la mano, me senté frente al monitor, con mil ideas en la cabeza, y ni una sola que me indique el camino a seguir en este mi afán literario.

Sigo leyendo obras literarias, con la finalidad de deleitar mis momentos, pero también con la avidez de conocimiento de un muchacho. Pero, me canso, me agoto muy rápido. Y eso me detiene. Incluso, cuando la lectura es sumamente amena, no puedo seguir leyendo más allá de una hora, y eso, apenas.

Peor aún cuando estoy con la tablet. Me quedo dormido con rapidez. Y no retengo casi nada de lo que leo. A pesar de mis esfuerzos por recordar los datos, los detalles, y todas esas cosas que antes no eran dificultad para mi.

Con mucha facilidad confundo los datos, sobre todo numerales, de fechas, medidas, raciones y tantas cosas, que me da miedo pensar que en mi cerebro pueda estar pasando algo. Creo que ya son las señales de envejecimiento y desgaste por el camino andado.

Lo peor que me sucede es con mi memoria visual. Antes, en mis años de juventud, podía dar un vistazo a una fotografía con un texto al lado, y luego de eso, recitar casi de memoria el texto y dar los detalles de la imagen con fascinante precisión. Ahora, cuando examino el fondo del ojo de un paciente, y no hago la anotación de las características y detalles encontrados de inmediato, pues me cuesta luego recordar esos mismos detalles, e incluso tengo que omitir registrarlos en la historia clínica, para no caer en inexactitudes, que pudiesen perjudicarnos, tanto a él como a mi, en un futuro.

Esto ya me venía pasando en forma esporádica hace algunos años, y lo atribuía al cansancio, al agotamiento por el trabajo. Pero, ahora, es la norma. Es muy raro que recuerde esos detalles apenas el paciente haya salido de mi consultorio. Y eso me tiene preocupado.

Otra cosa que me preocupa es mi cuerpo. Ya no responde de la misma manera. Se me adormecen los pies y manos, casi todo el tiempo. Y hay dolores extraños en mis piernas, en mi costado, y en la cabeza. También he notado que me agoto con mayor facilidad. Y que siempre, casi siempre necesito de un estimulante para mantenerme activo. Si, un día cualquiera, no tomo la taza de café amargo en la mañana, pues todo el día me la paso con sueño, y con cara de cansado.

Y, hablando del sueño, mis pesadillas se han hecho tan frecuentes y repetitivas, que ya me he acostumbrado a ellas. Tanto que, el día que no tengo pesadillas, lo considero como un día, por decir lo menos, raro.

La alergia en mi cuero cabelludo no ha cambiado en absoluto. Y por esa razón me estoy poniendo calvo. También en el resto de mi cuerpo, se manifiesta esta reacción alérgica en gran proporción. El uso de corticoides en crema es exagerado. He notado que consumo en promedio dos chisguetes al mes. Y eso es malo.

Y también está mi sistema digestivo. No recuerdo la última fecha en que mis heces hayan estado normalmente formadas. Todo el tiempo son deposiciones sueltas, y mal olientes. Ya tomé antibacterianos. Y nada. Creo que al final de todo esto, voy a necesitar una evaluación más adecuada.

Y de mis hijos, por supuesto que ando muy preocupado. La mentira se ha convertido en el común denominador en nuestra relación. Es cierto, yo también miento, sobre muchas cosas. Pero, en las cosas importantes, que somos todos nosotros, trato de ser coherente y veraz. Pero, he notado que todos me mienten, por alguna razón, pero me mienten casi a diario. Y eso no es agradable.

He tratado algunas veces de confrontarlos, pero, no he logrado nada. Solamente pasar un mal rato, tomar un trago amargo, y los típicos arranques de mal humor e incluso portazos.
Lo peor es saber que te ocultan las cosas, que te mienten descaradamente, que creen que no lo sabes, y poner tu cara de piedra, para que no noten que si lo sabes, que sabes mas de lo que ellos creen, que no en vano tienes muchas vidas recorridas en tu camino, que, por todas las experiencias vividas, y todo lo aprendido, ta han dado la triste posibilidad de saber cuando una persona te miente o te dice la verdad. Más aún cuando conoces a esta persona por mucho tiempo. Debo darle la razón al Dr House: «Todos mienten».

Ahora solamente sonrío. O no lo hago. Pero no digo nada. Solamente trato de llevar la fiesta en paz. Y de brindar todo el apoyo que pueda dar. Pues mi alma está abatida, y mi corazón se entristece con mucha más facilidad.

Ya hace tiempo que no hago ningún "experimento" psicológico con la gente de mi alrededor, con la finalidad de enseñarles algo. No me siento de buen humor. Ahora soy solamente uno más del montón, que quiere llevar la fiesta en paz, y trata de disfrutar de su vida, o lo que queda de ella.

Y ya no se si realmente todo lo que hice y hago valió de algo. Tengo mis dudas. Como todo ser humano.

MI principal duda es, y será, si todo lo que hice y hago, vale para algo. Y, si mis hijos, podrán ser libres, y podrán valerse por si mismos en algún momento. Ya tuve la amarga experiencia inicial que así no se está dando. Y el día a día, me muestra que no estoy logrando mucho en este aspecto. La conclusión es que, muy a pesar mío, soy un mal padre, y no he podido capitalizar todo lo bueno o malo que la vida me ha dado.

Nací con una estrella especial, y la sigo desperdiciando. Espero poder corregir el rumbo. Cambiar la dirección a lo que vale de verdad para esta vida. Olvidar todos esos sueños vanos, dejar atrás todo aquello que me había alguna vez motivado. Y seguir adelante, buscando dejar a los míos, por lo menos algo de valor, alguna cosa que les sirva de algo en sus propias vidas.

Aunque no sea yo mismo después de eso, tengo que hacerlo. Así como ya cambié mi modo de actuar frente al comportamiento de los demás, y dejé de intentar hacer algo por cambiarlos; de la misma manera, debo cambiar mis perspectivas y mis sueños, y hacerlos más tangibles. Recordar que el mundo no te califica por tus sueños o deseos, sino por los diamantes que hayas comprado con ellos.

Y, ahora, a dormir, que la semana que viene será de cambios, como todo lo pasado, y de adaptarse nuevamente a ellos, aunque no te gusten, aunque no lo quieras, pues esos cambios van a repercutir positivamente en la tan golpeada economía familiar.


Me deseo suerte a mi mismo. Y le doy una palmada de aliento a mi alma. En otra vida será, cuando puedas hacer realidad tus sueños. En esta vida, hay que hacer realidad el bienestar familiar.


viernes, 7 de octubre de 2016

Cultura combi

Para los que no viven en el Perú será un poco complicado entender la ironía del título. "Cultura combi". La combi es un vehículo se transporte público, traído en la época del dictador japonés que no se merece siquiera que lo mencione. En fin, es otro rollo. El asunto es que debido al caótico sistema de transporte público, que se sistema solamente tiene el nombre, se decidió traer vehículos pequeños de segunda mano, que en los países del "primer mundo" se utilizan para transporte se mercadería. Acá tuvieron la genial idea de adaptarlos con asientos en su interior y usarlos para el transporte de pasajeros.

La octava maravilla?  Claro que no! Estas maquinas asesinas se convirtieron en el terror de las carreteras, convirtiendo el antiguo sistema caótico en un infierno de humo y cemento. Y se adueñaron de todo el país,sobre todo de la gran metrópoli que es la capital peruana, Lima. Desde ese momento nos convertimos de pasajeros fastidiados por las demoras a "bultos" u objetos de comercialización, para abastecer a este nuevo "sistema" .  Fuimos testigos de la forma en que trasladarse cual ganado humano se convirtió en la norma y no la excepción.

No faltaron quienes intentaron erradicar este nefasto sistema. Pero siempre, por alguna razón que aún no entiendo, nuestra población o n le da la razón y la respalda. Hubo en Lima un gran alcalde, que tuvo la idea y la osadía de tratar de implementar un sistema moderno de transporte urbano, similar a las grandes urbes mundiales. Pero no recibió el apoyo de nuestra población. Y,  oh maravilla, su contenedor, un ladrón de siete esquinas, se hizo ganador de las elecciones y puso en marcha in mega proyecto al que bautizó pomposamente como el: metropolitano.

Al evaluar este "novedoso" sistema, se puso en manifiesto que era una mala copia de lo propuesto por el perdedor. Y la propuesta inicial para Trans Lima era superior y mil veces mejor. Y realizable en corto tiempo. Pero el billete manda, y no hay peor sordo que aquel que no quiere escuchar ni peor ciego que aquel que no quiere ver. Se construyó el nuevo metropolitano en casi 8 años, con un presupuesto superior al costo de construcción del canal de Panamá! Si, así como lo oyen, y no es mentira. Y se dio vida a un sistema de transporte casi tan ineficiente como los que ya existían, salvo el hecho que este nuevo sistema para sus unidades tiene carriles propios.

Entonces sucedió lo que tenia que suceder. Colapsó. Las colas interminables, las estaciones atestadas, la gente descontenta y molesta con justa razón, son el pan diario de este sistema de por sí ineficiente. Y lo que es peor, no existe un horario pre establecido, ni una frecuencia fija para la circulación de sus unidades. Vale decir, si ingresas a una estación, no tienes la certeza del tiempo que deberás esperar para subir a una atiborrada unidad. Menos podrás planificar tu ruta, pues sólo Dios sabe a que hora estarás en tu punto de destino.

Más aún. Con las constantes quejas, los genios que dirigen este sistema, han hecho que a las estaciones más grandes, sobre todo la que está en la final en el norte de la ciudad, vayan las unidades "vacías" para tratar de descargar el volumen de pasajeros, por lo que dejan que el resto de estaciones se atiborren de gente que espera un milagro o que por suerte una unidad se detenga y pueda subirse.

Así es, la cultura combi en su máxima expresión. Y lo peor es que la mayoría de la población está satisfecha con este sistema, pues el alcalde que construyó este sistema fue re elegido y goza de un gran nivel de aceptación. A pesar de que "hace obras" en las que se gasta cantidades astronómicas de dinero . Y no rinde cuentas a nadie.

Pero, hay que darle el mérito de mantener conforme a una población que se merece lo que tiene. Ya lo dijo un pensador de la antigua Grecia: cada pueblo tiene el gobernante que se merece.

Chao 👋

domingo, 26 de junio de 2016

La esencia de mi vida...

Sentado frente al monitor, una noche más en vela. Escucho música instrumental, juego algo en la red, exploro páginas, leo comentarios, visualizo antiguas fotos. Leo poemas, historias, y algunas cosas más que mi letra ha compuesto. Me pongo a pensar en silencio, bebo un sorbo de agua, y me dejo llevar por mis sueños y recuerdos...

Me siento el mismo de siempre, el mismo niño de cinco años, que parado al borde de la pequeña muralla que nos separaba del jardín de infancia que lindaba con mi casa, observaba con atención a los pequeños que llegaban a su primer día de clases. Me llamaban la atención los colores de sus ropas, las maletas y sobre todo, las loncheras. Eran unos artilugios tan sofisticados, desde mi pequeño e inocente punto de vista, que no dejaba de soñar con contar en algún momento con alguno de ellos. Una botella de plástico, para llevar agua o jugos, unos envases con tapas, para la comida, cubiertos, y sobre todo, la lonchera en si: hecha toda de plástico, y con interesantes y llamativas figuras en una de sus caras. No dejaba de soñar con ésto.

Los que me conocen, saben que no sucedió nunca. No tuve la lonchera, jamás usé estos accesorios. Y hasta ahora sigo soñando. Ya no es la lonchera, ya no es la botella. Sueño con cosas alocadas, imposibles, pero que consigo alcanzar en mis sueños. Y sueño despierto.

Sueño con volar, en una nave pirata. Tener el timón del barco, y adentrarme en el infinito cielo, a la conquista de mares y paraísos eternos. Sueño con tener brazos de acero, frente soberbia, un gran sombrero de ala ancha, una pañoleta al cuello, una espada y una pistola, botas y casaca de cuero. Empuñar el timón de mi barco, y comandando a un grupo de bravos indómitos, lanzarme a conquistar mundos de ensueño, lugares imposibles, liberar esclavos, combatir malhechores, enderezar yerros. Y sueño que mi musa eterna me acompaña a mi lado, compartiendo mis alocadas aventuras y mis locos deseos.

También sueño que me voy a un lugar alejado, en un bosque que yo mismo he plantado, cultivado y cuidado. Un riachuelo, un lago construido con mis propias manos. Una casa, no muy grande, tampoco pequeña. Hecha a mano, construida con mi propio esfuerzo. Rústica por fuera, sofisticada y muy confortable por dentro. Toda la tecnología que exista a mi alcance, y todas las comodidades también. Tener mi propia fuente de energía, mis propios medios. Tener una pequeña habitación búnker, desde donde pueda contactarme con el mundo entero, sin tener que salir de casa para ésto. Y mucho espacio por fuera, con un perro enorme, quizá no solo uno, caballos, y muchos animales de granja. Una pequeña huerta, donde pueda cultivar hortalizas, un jardín con flores exóticas, un horno para preparar mis propios panes, y una parrilla para las carnes. Y sobre todo, mi caña de pescar, con mi sombrero y mi pequeño bote, para sentarme en el lago por ratos eternos, y soñar que sueño.

También sueño que soy un escritor reconocido, que muchas personas leen lo que escribo, que logro con esto cambiar a mucha gente, y enderezar el mundo entero. Sueño que viajo a todos los lugares del mundo, para poderles comunicar mis pensamientos, hacerles entender que es posible cambiar, y que es posible vivir mejor que antes. Sueño que se acaban las guerras, y que gracias a eso, nos embarcamos en la búsqueda de nuevas fronteras en el universo, y que por cierto, también yo me embarco en ésto. Que salimos de casa, la tierra, y conquistamos nuevos planetas en lejanos puntos del universo. Y que fundamos nuevas colonias, y comenzamos muchas nuevas historias, con muchas aventuras y mucha locura. Y que yo estoy presente, guiando a muchos de los nuestros, pues he logrado aprender tantas cosas, que ya casi soy una biblioteca andante, y que por eso, y muchas otras cosas más, soy el que tiene que cargar con esta responsabilidad. Y me siento muy confiado de lograr hacerlo, y me siento dispuesto, y agradecido por tal honor.

Otro de mis sueños frecuentes, es que logro acumular mucho dinero, más de lo que jamás nadie había logrado. Y que empiezo a crear múltiples fundaciones para ayudar a los niños, y a los ancianos abandonados. No como asilos, ni como casas de reposo. Nada de eso. Mi sueño es que los niños sean instruidos de acuerdo a sus capacidades, alimentados y cuidados en forma adecuada. Crear no solo casas, albergues, sino también colegios, institutos y universidades, clubes de deportes, centros de esparcimiento, con muchos libros, y abundante espacio libre. Hacer que ellos se dediquen de acuerdo a sus aptitudes y deseos a lo que más anhelan y de lo que sacarán mayor provecho. Y con ellos crear un mundo nuevo, donde todos se apoyen, donde no sean necesarios los castigos, pues será suficiente con corregir los yerros. Y para los ancianos, un lugar donde puedan compartir toda su experiencia, sus conocimientos. Un lugar donde todos vayamos a aprender, de los mejores maestros, nuestros padres y abuelos.

Y otro de mis sueños es que descubro un poder especial en mi mente, en mi cuerpo, con lo que puedo leer a los demás, y puedo anticiparme a sus pensamientos. Y con esto logro cambiarme a mi mismo, y a toda la humanidad, haciendo que todos caminen por el camino correcto. Castigo sin piedad a criminales, malhechores, ladrones, mentirosos. Elimino sin compasión a la lacra de la sociedad, enderezo el camino de la humanidad entera, y logro que todos vivan una vida plena, sin engaños, sin fraudes, sin engaños. Pero rápidamente me doy cuenta que no es posible ésto, ya que la vida se volvería tan aburrida, sosa y sin sentido, que la gente empezaría a morirse solamente porque todo es demasiado perfecto.

Sigo soñando, seguiré soñando despierto. Esa es mi esencia, es lo que soy, un Quijote atrapado en otro tiempo, en otro cuerpo. Llegará el momento en que al fin pierda el miedo al gran océano, y me eche a nadar, libre, mar adentro...

lunes, 4 de enero de 2016

Salud, dinero y amor...

Miro a mi alrededor, y encuentro que todo lo que me rodea es amor y mucho amor. Pero me falta el maldito dinero.
Soy querido, respetado, mis opiniones se toman en cuenta, mis consejos bien recibidos, mi apoyo se considera muy valorado, mi atención como profesional se considera como de muy alto nivel, mi presencia en las reuniones es notada.
Pero me falta el maldito dinero.
Se mucho. He estudiado bastante en mi vida, y creo conocer bastante sobre ella y sobre los misterios de la ciencia, las artes, la música. Se sobre mi carrera mucho mas de lo que la mayor parte de médicos. Se mucho mas de lo que quisiera haber alguna vez sabido.
Pero me falta el maldito dinero.
He desarrollado gustos refinados, tengo miles de historias que contar sobre lo ya vivido, y miles mas de lo que he imaginado, tengo dotes de escritor, aunque sea un mal orador. Puedo hacer con mis manos casi cualquier cosa, no hay tarea que me sea imposible.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He salvado muchas vidas, he devuelto la vista a los ciegos, he jugado a ser Dios!
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He mentido, he engañado, he robado, estafado. Incluso he disparado con la intención de matar, aunque no se si lo haya logrado.
Y aún así, me sigue faltando el maldito dinero.
He reído, he llorado. He sacado ventaja de mi posición. He ayudado, he dado lo que no tenía, he dado una mano a mi enemigo.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He rezado con fe ciega, he creído y descreído de un Dios que ya no se si existe. He blasfemado, he invocado al diablo y a los extraterrestres. He inculcado la fe en incrédulos. He transformado a ateos en creyentes y a creyentes en ateos.
Dime Dios, que me falta por hacer?
Ya lo se, y no quiero aceptarlo. Siempre pensé en no hacer daño. Esa fue mi premisa, y así he actuado. Siempre con buena fe.
No quiero aceptar eso, quiero creer que sin causar daño uno puede lograr tener ese maldito dinero...
Ese maldito que puede comprarlo casi todo.
No me rendiré a los pies del ruin y vil dinero.

La muerte

Cansado de tus pasos pesados, de arrastrar los pies llenos de llagas, sangrantes, adoloridos por el inclemente camino, vienes al filo del abismo y contemplas con alegría que el final está cerca.
Es solo un paso más, y todo habrá terminado. Un insignificante movimiento de una de tus extremidades inferiores. Ya has dado tantos, que un pequeño paso no hará la diferencia al enorme camino andado. Un camino que fue de todo menos humano. Inclemente, insufrible.

Te detienes por un segundo, sientes la brisa en tu adolorido y agotado rostro. Las últimas gotas de sudor de tu frente vuelan al lado de la bruma solitaria.  El aire fresco invade tus pulmones, como un vendaval de gélidas pero fortificantes aguas. Algo de dolor en el pecho, sensación extraña en las narinas. Tragas un poco de saliva,  que por estar espesa raspa la agrietada garganta.

Giras la cabeza y, con cierta melancolía miras hacia atrás. Tienes la vaga esperanza de ver a alguien siguiendo tus pasos. Es una sensación extraña, única e irrepetible. Pero dura menos de un suspiro, pues no hay nadie, y el polvo y el viento ya se encargaron de borrar lo que quedaba de tus huellas. Lo aceptas, como tuviste que aceptar todo en este camino. Sabes que nadie más pudo mantener tu ritmo,  y mucho menos nadie quiso seguir al ritmo de tus pasos. Bajas la mirada, y nuevamente observas tus lastimados pies, las sangrantes llagas. Nuevamente la pregunta: para qué?  Cuál fue el motivo o la razón de todo esto? No lo entiendes ni siquiera ahora, que estás al filo del abismo eterno.

Sonríes por un rato. Giras la cabeza a los lados. No estas solo. Al filo del abismo, así como tú en este momento, hay muchos que también se preparan para el último gran paso. La mayoría de ellos se resiste, se aferra con lo que puede al abismal filo que, poco a poco, se va desmoronando. Tratan de trepar, clavan uñas y dientes al suelo, no quieren irse. Lloran, gimen, a gritos  piden una oportunidad más, un último segundo más en la dulce tortura de la vida.

También hay algunos que han logrado construir una especie de tarima, para alargar el tiempo al lado del abismo. Y siguen construyendo mientras les dure el tiempo y el aliento. Igual caen, con todo lo construido, y su caída es lastimera e inmisericorde.  Pero hay un pequeño grupo que ha logrado traer a muchos consigo al abismo, y logra mantenerse en el filo, a veces empujando a otros, a veces haciendo que ellos construyan algo que los mantenga "a salvo".  Pero es cuestión de tiempo, todos caemos, de una u otra manera.

El abismo final es inevitable. Notas que algunos se apresuran a saltar, antes de haber llegado al filo. No llegan a superar la barrera, y caen cerca al abismo, se lastiman terriblemente, y tienen que esperar que el tiempo corroa el filo, para así poder al fin alejarse de su sufrimiento.

Es hora. Ya fue suficiente. Sin muchas ceremonias, y como quien da un paso más, te entregas al vacío infinito. Sonríes, cierras los ojos, el final, como tu camino, es inesperadamente bello.

Es una forma de iniciar un monólogo interminable sobre el tema tabú de la vida misma: la muerte. La muerte es el paso final para completar el ciclo de nuestras vidas. El concepto mismo de la vida es que nacemos, crecemos y morimos. Es parte del ciclo de la vida el reproducirnos, pero no todos logramos esa hazaña. No todos podemos siquiera crecer, y apenas damos el primer suspiro de la vida, la abandonamos sin haber siquiera sabido con exactitud cual es el sentido de nuestro nacimiento y el de nuestro final deceso. Esclavos del tirano tiempo nos movemos cual marionetas de una alocada comedia, donde el titiritero nos mueve a voluntad y antojo. Corremos alocados, tratando por nuestro espíritu competitivo de ser los primeros en todo: los primeros en partir, los primeros en correr, los primeros en lograr el tan codiciado éxito personal y corporativo. Nos alegramos con nuestros "éxitos", sentimos lástima por aquellos que se quedaron atrás, que no pudieron seguir el ritmo de todo el grupo. O manada? No, ni hablar.  Nunca jamás aceptamos que somos más de lo mismo. "Soy diferente, soy exitoso". Nos repetimos una y otra vez, para cerciorarnos que estamos en el camino correcto. Que somos especiales. Que cumplimos un rol fundamental en el plan maestro del mandato divino. Por esa misma razón, vemos con envidia el "éxito" logrado por nuestros congéneres. Tanto, que no podemos soportar que alguien que vino de más abajo en nuestra "pirámide" de vida logre un "éxito de vida" superior al nuestro. Bah, yo en las mismas condiciones y los mismos recursos lo hubiese hecho mejor, y más rápido - solemos repetirnos. 

En nuestra loca carrera que llamamos vida, al tratar de mantener el ritmo de la manada, emulando a los líderes y despreciando a los diferentes, nos enfocamos tanto en los roles que el mundo y la sociedad nos han impuesto, que olvidamos el principal motivo de haber nacido: vivir. Olvidamos que lo único completamente seguro es la muerte. Olvidamos que tendremos oscuridad, soledad y silencio para toda la eternidad. La luz, la bulla y la compañía son signos inequívocos de la vida. Aún sabiendo esto, ahuyentamos con ambas manos a nuestros amigos, nos recluimos en nuestras madrigueras, apagamos las luces, evitamos el contacto con la naturaleza,  ya que podríamos contagiarnos de alguna enfermedad desagradable.
Bajo esta perspectiva logramos "éxito personal y corporativo ", y nos enorgullecemos de éstos. Buscamos que los nuestros no encuentren los mismos "obstáculos " en su camino de vida, pues ya fue suficiente con los nuestros. Consumimos algún tipo de "droga" para adormecer los sentidos. Drogas yo?! Jamás! Es cierto, no lo reconocemos, pues si la sociedad los acepta, por qué deberíamos nosotros estar en desacuerdo?  Hay tantas drogas legales como ilegales, que están ahí para adormecer nuestros miserables cerebros, y hacer de nuestra rutina un camino "más tolerable y menos lastimero '. Y por supuesto, jamás aceptamos eso: que somos manipulados y usados dentro de la quimera del "libre albedrío". Sabemos de antemano que muchas cosas no son tal cual las pintan, pero las aceptamos como verdades absolutas,  porque todos en la manada así lo hicieron. Y por supuesto, debemos movernos siempre dentro de los límites de lo "socialmente aceptable" para poder tener "éxito" en la vida. Pobres necios. Esperamos el último aliento para recriminarnos y lamentar por un camino insulso y rutinario, que complació al "mundo entero",  pero que en nosotros mismos nos dejó un vacío inmenso.

Hemos escuchado hasta el hartazgo a todos aquellos, que en un último acto de solidaridad humana, nos han dicho, estando en el final lecho, que corrijamos el rumbo, olvidemos los marcos y patrones impuestos por esta cruel e inhumana sociedad materialista y de permanente consumo. No es cierto que debamos acopiar la mayor cantidad de bienes materiales y de dinero para obtener la felicidad en el camino de la vida. Ese no debería ser el fin primordial de nuestro trabajo y de nuestro tiempo. Nos los han repetido tantas veces, que ya estamos acostumbrados a esto, por lo tanto hacemos de oídos sordos a estos repetitivos mensajes, y continuamos en nuestra febril y loca carrera por dinero, fama y reconocimiento. Sabemos de muchos que logrando esto, también lograron inmortalidad, y eso para todos y cada uno de nosotros es muy importante. Mantenernos vivos, aún a costa de nuestro propio sufrimiento. Lo más importante es y será, para los nuestros, el haber dejado una huella imborrable en nuestro camino recorrido. Y que mejor cosa, que dejar un legado eterno. Y ese legado eterno se deja a base de sufrimiento personal y sacrificio de todo nuestro entorno.

"Hay que pisar cabezas". "El más fuerte se alimenta del más débil". "En la vida hay dos tipos de personas: los que llegan primero y los perdedores". Es cierto, hay tantas frases al respecto de esto, que de ellas se han valido escritores y embusteros, para vendernos "milagrosas recetas para el éxito personal". Pero no hay una sola que nos enseñe como enfrentar a la muerte como debe de ser. La muerte, lo único de lo que estamos seguros en esta vida, y lo único que neciamente negamos. Olvidamos que somos especiales, que tenemos un algo especial para compartir, para regalar y heredar: el amor. Ese sentimiento tan extraño y tan común. No lo entendemos, tratamos muchas veces de opacarlo, apagarlo, alejarlo o negarlo. Y, es que, tememos salir lastimados, y peor aun, tememos perder nuestro impulso por seguir corriendo en nuestra alocada rutina de vida. Hemos olvidado tanto el amor en nuestros actos, que lo confundimos con sexo, pasión, misericordia y tantas otras cosas que llegamos a definirlo como el sentimiento que hay entre dos persona, que al final deban casarse y procrear hijos "viviendo felices por siempre" . Y no hay nada mas errado.

No soy quien para juzgar tus actos. Pero déjame decirte una cosa: si no amas, no has vivido. De nada te servirán tus millones, tus preciosos tesoros, joyas, amigos, riqueza, prestigio, éxito o inmortalidad, si al final de tus pasos, no has encontrado la felicidad de amar, y de sentirte amado. De nada te valdrá el "haberlo tenido todo, bueno o malo de este mundo", si al final, al llegar al filo del abismo, no puedas voltear un segundo hacia atrás, y ver que hiciste un buen camino, dejando atrás a los tuyos, libres de tu presencia y tu ausencia, y que dar ese último paso, realmente no te cuesta nada, pues es uno mas de los muchos que ya has dado. Solo entonces la caída será placentera, y podrás entregarte libremente al único y hermoso ciclo de la vida, donde el final de unos, es el inicio de otros, y donde tu amor será transmitido eternamente entre todos aquellos que de verdad aman.

Libérate. Sé feliz por un momento. Es tu vida la que estas viviendo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El terrorismo

Uno de estos días, luego de ver las noticias en la televisión sobre los atentados terroristas por radicales islámicos en París, mi pequeña hija me hizo la pregunta de rigor: "Papi, por qué es MAS importante que mueran personas en París, que en otras ciudades, de Siria por ejemplo? "
Por obvias razones, ella ya había escuchado a todo su entorno hablar al respecto,  ya que es un tema de moda, y por supuesto había también escuchado hacer esa pregunta, y aparentemente, ninguna respuesta había calmado su curiosidad.

Me quedé pensativo por unos instantes. No tenía los argumentos para sustentar una respuesta lógica, objetiva y entendible. Imaginé su carita al descubrir que en las redes sociales muchas personas se habían solidarizado con los franceses por los sucesos ocurridos en ese momento,  pero que hubieron también personas que criticaron esos actos de solidaridad,  ya que en muchos países islámicos casi a diario hay atentados, muertos, heridos, destrucción, lágrimas, sufrimiento; y a casi nadie importa.
Intenté ensayando una explicación fácil: Siria es un país que desde mucho tiempo está en guerra, una guerra interna entre grupos políticos y religiosos que quieren hacerse del control del gobierno y del poder. Lo mismo aplica para otros países de esos lugares que tienen guerras constantes, terrorismo, muertes y destrucción.

Estaba dando un monólogo con trazas de interminable cuando me interrumpió: Y porqué matan a los niños? Ellos también pelean en la guerra?. Guardé silencio, quedé sorprendido por su inocente pregunta. Le dije que los niños viven con sus padres, y que cuando en ese tipo de "guerras" se atacan entre grupos, comúnmente no hay soldados o guerreros bien identificados, sino que a veces pelean también mujeres, ancianos y niños. Por eso es que tienden a matar indiscriminadamente,  siendo los indefensos las víctimas más frecuentes.

Y nuevamente la pregunta: Por qué pelean, papi?. Mi respuesta: a veces por temas religiosos, a veces por que no están de acuerdo con las leyes impuestas, a veces por que las costumbres de un grupo son contradictorias a la del otro. Es como si quisiéramos juntar a perros, gatos y ratones. Estaba en esto, cuando noto una sonrisa en el rostro de mi hija, quien me dice: Ya sé,  Papi. Hay que decirles que se junten solo entre los que se entienden y que vivan juntos entre ellos. Y que cada uno tenga su propio jefe, y su propia casa, y sus propias reglas.

La miré en silencio. La abracé y la besé. Cuanta razón tienes hijita. Pero el mundo no es así. Nuestra gente está hecha de tal manera, que siempre queremos imponer nuestras ideas a los demás, a cualquier costo. Y los ejemplos abundan, nomas basta con mirarnos como nación y ver como se nos impuso a sangre y fuego una religión y una cultura totalmente foránea. Y murieron muchos, en el nombre de Dios.

Y si seguimos meditando al respecto, es en el nombre de Dios, en que se han cometido las mayores atrocidades de nuestro planeta. Siempre los designios divinos han sido la causa de enfrentamientos y masacres. "Somos el pueblo elegido" "Dios nos heredó estas tierras" "Mi sangre es divina, por eso yo mando" "Muerte a los infieles". Frases tan conocidas y utilizadas en una y mil ocasiones, que nos recuerdan que los agresores y tiranos de turno siempre pondrán los designios divinos para poder justificar sus acciones. Y como siempre, los que terminan pagando por "culpas ajenas" son inocentes, cuyo único delito fue encontrarse en el momento y lugar inadecuados.

Mi país ha pasado por una época terrible, donde el terror y la muerte han sido el pan de cada día. Como olvidar aquellas épocas donde no podíamos caminar libremente por las calles, donde cada sonido extraño podía ser una explosión o un tiroteo. O, cuando temíamos escuchar en las noticias la muerte de algún ser querido. Fue una época oscura y terrible, que no deseo a nadie pasar. Pero, está sucediendo ahora mismo en esa Europa que se nos hace lejana, pero que por las malas actitudes de gobernantes y gente poderosa se ve envuelta en una encrucijada de terror, sangre y muerte.

Quiero creer que las personas que nos gobiernan en este momento, tendrán la suficiente inteligencia para poder sobreponernos a esta encrucijada mundial. Quiero creer que no se desencadenará la escalada de terror, de odio y de muerte que quieren sembrar estos desalmados. Veo qué es lo que pretenden: desatar una carnicería entre musulmanes y "occidente" (o los infieles, como ellos gustan llamarnos); algo parecido a una cruzada moderna. Y no están tan lejos de crearla.

Únicamente basta con mirar a tu costado. Estoy completamente seguro que en estos momentos, cualquier persona de "occidente" sentirá recelo si hay un musulmán al lado. No pondrían sus hijos al cuidado de un musulmán. Y también en sentido contrario. Hay tanto recelo, que el solo hecho de llevar turbante y barba, te hace un potencial terrorista. Incluso he alcanzado a leer: "mátenlos a todos", "son unos incivilizados", "son una raza maldita" y cosas por el estilo. Algunos creen que son un puñado de millonarios jeques que se pudren en oro, joyas y cosas lujosas, pero que de ahí no pasan, y además, creen que únicamente están armados con fusiles y bombas para atentados en las calles. Y cuanto se equivocan.

Esa idea nos la vendieron los medios de comunicación, al mostrarnos como Iraq invadió Kuwait, y luego como USA aplastó a Iraq como un elefante a una miserable mosca. Es cierto, los mas optimistas creen que se desarrollará una guerra en Iraq, Siria, Irán, Turquía y quizá Israel. Y que, lamentablemente esos países se verán envueltos en una escalada de terror, destrucción, miseria, hambre y muerte. Y creo que están equivocados.

Para los que no se han enterado, Pakistán es un país enteramente musulmán, ubicado en el centro de Asia, limita con la India, su eterno rival, con la China, Irán y Afganistán. Y bueno, que importa eso? dirán. Pues, a esos necios les invito a leer la nota sobre Pakistán en Wikipedia: es la octava potencia militar del mundo y "posee armas nucleares", según algunos estudios superados únicamente por USA  Rusia, Reino Unido, Francia y China, pero a diferencia de los demás ha venido aumentando su arsenal en forma paulatina, sin someterse a ningún control o reducción externa, por lo cual se desconoce exactamente su arsenal completo. Aliados: Todos. Ha sabido explotar las debilidades de todas las superpotencias, y se ha aliado con todas para sacar el máximo provecho en su carrera armamentista, según ellos para defenderse de la India. Hay que anotar que entre ellos hay una rivalidad histórica.

Y he aquí el quid del asunto, es Pakistán el cuco a temer, pues ellos no se andarán con atentados en plazas, metros o tiendas, ellos tienen la capacidad bélica para iniciar el apocalipsis. Y de eso, si hay que temer. Espero únicamente que Dios ilumine a los que en este momento se encuentran en las esferas del poder, para que logren evitar una escalada de terror, que puede involucrar al mundo entero, y que puede terminar con lo que tanto quieren los terroristas del estado islámico: el fin de la civilización.