El día que acaba fue espectacular. Realmente, al momento de plasmar estar letras, Ya es otro día, y, después de mirar programas del cable, comer algunas galletas, y de un buen rato en los juegos en línea, al fin me decidí por escribir algo.
No hay nada peor que perder la inspiración, que perder las ganas de seguir en la empresa iniciada. Y, de eso, yo soy un experto.
Pero, vayamos por partes. Hoy, ayer, fue un día por decir lo menos, espectacular.
Amaneció temprano, como siempre. Mis amores a mi lado, riendo y jugando, hicieron las delicias a mis oídos, y me sacaron de la cama. Desayunamos algo, para nosotros, ligero: Café, té con leche (eso es novedoso) y queso. También pan. Aunque el pan últimamente no es un visitante frecuente en nuestra mesa. Lo hemos dejado de lado hace ya algún tiempo.
Al ser fin de mes, y por los múltiples problemas económicos que nos agobian, hoy la despensa esta algo flaca: tenemos pocas provisiones. Pero, aún con todo eso, no las arreglamos para preparar un almuerzo memorable: chita frita (congelada desde semana santa), papas cocidas, arroz graneado, ensalada de cebolla y chicha morada. Resultó realmente genial, exquisito y espectacular. Los tres en casa ¿Para qué mas?
Luego terminamos de ver la película: "La razón de estar contigo". Trata sobre las vidas de un cachorro antes de regresar a su amo original, y componerle la vida. Tierna historia, inevitables las lágrimas de emoción al final de película tan conmovedora.
Jugamos un rato, y nuestra pequeña se molestó con nosotros al tratar de cambiar las reglas del juego. Y así, entre lecturas, películas, juegos en casa, también con el cachorro, se nos pasó un día de descanso memorable. En ese momento fuimos a descansar con la pequeña, y nos quedamos dormidos.
Y también charlamos sobre los peligros de internet y el relacionarse con las personas manipuladoras.
Pero, quizá el momento poético de día, fue cuando bailamos un vals mi pequeña y yo. El Vals N° 2 de Shectakovich, y luego otra melodía, en el piano de Clayderman. Y luego cantamos. Y fuimos muy felices.
Ahora, con los recuerdos de un día tan memorable en la mano, me senté frente al monitor, con mil ideas en la cabeza, y ni una sola que me indique el camino a seguir en este mi afán literario.
Sigo leyendo obras literarias, con la finalidad de deleitar mis momentos, pero también con la avidez de conocimiento de un muchacho. Pero, me canso, me agoto muy rápido. Y eso me detiene. Incluso, cuando la lectura es sumamente amena, no puedo seguir leyendo más allá de una hora, y eso, apenas.
Peor aún cuando estoy con la tablet. Me quedo dormido con rapidez. Y no retengo casi nada de lo que leo. A pesar de mis esfuerzos por recordar los datos, los detalles, y todas esas cosas que antes no eran dificultad para mi.
Con mucha facilidad confundo los datos, sobre todo numerales, de fechas, medidas, raciones y tantas cosas, que me da miedo pensar que en mi cerebro pueda estar pasando algo. Creo que ya son las señales de envejecimiento y desgaste por el camino andado.
Lo peor que me sucede es con mi memoria visual. Antes, en mis años de juventud, podía dar un vistazo a una fotografía con un texto al lado, y luego de eso, recitar casi de memoria el texto y dar los detalles de la imagen con fascinante precisión. Ahora, cuando examino el fondo del ojo de un paciente, y no hago la anotación de las características y detalles encontrados de inmediato, pues me cuesta luego recordar esos mismos detalles, e incluso tengo que omitir registrarlos en la historia clínica, para no caer en inexactitudes, que pudiesen perjudicarnos, tanto a él como a mi, en un futuro.
Esto ya me venía pasando en forma esporádica hace algunos años, y lo atribuía al cansancio, al agotamiento por el trabajo. Pero, ahora, es la norma. Es muy raro que recuerde esos detalles apenas el paciente haya salido de mi consultorio. Y eso me tiene preocupado.
Otra cosa que me preocupa es mi cuerpo. Ya no responde de la misma manera. Se me adormecen los pies y manos, casi todo el tiempo. Y hay dolores extraños en mis piernas, en mi costado, y en la cabeza. También he notado que me agoto con mayor facilidad. Y que siempre, casi siempre necesito de un estimulante para mantenerme activo. Si, un día cualquiera, no tomo la taza de café amargo en la mañana, pues todo el día me la paso con sueño, y con cara de cansado.
Y, hablando del sueño, mis pesadillas se han hecho tan frecuentes y repetitivas, que ya me he acostumbrado a ellas. Tanto que, el día que no tengo pesadillas, lo considero como un día, por decir lo menos, raro.
La alergia en mi cuero cabelludo no ha cambiado en absoluto. Y por esa razón me estoy poniendo calvo. También en el resto de mi cuerpo, se manifiesta esta reacción alérgica en gran proporción. El uso de corticoides en crema es exagerado. He notado que consumo en promedio dos chisguetes al mes. Y eso es malo.
Y también está mi sistema digestivo. No recuerdo la última fecha en que mis heces hayan estado normalmente formadas. Todo el tiempo son deposiciones sueltas, y mal olientes. Ya tomé antibacterianos. Y nada. Creo que al final de todo esto, voy a necesitar una evaluación más adecuada.
Y de mis hijos, por supuesto que ando muy preocupado. La mentira se ha convertido en el común denominador en nuestra relación. Es cierto, yo también miento, sobre muchas cosas. Pero, en las cosas importantes, que somos todos nosotros, trato de ser coherente y veraz. Pero, he notado que todos me mienten, por alguna razón, pero me mienten casi a diario. Y eso no es agradable.
He tratado algunas veces de confrontarlos, pero, no he logrado nada. Solamente pasar un mal rato, tomar un trago amargo, y los típicos arranques de mal humor e incluso portazos.
Lo peor es saber que te ocultan las cosas, que te mienten descaradamente, que creen que no lo sabes, y poner tu cara de piedra, para que no noten que si lo sabes, que sabes mas de lo que ellos creen, que no en vano tienes muchas vidas recorridas en tu camino, que, por todas las experiencias vividas, y todo lo aprendido, ta han dado la triste posibilidad de saber cuando una persona te miente o te dice la verdad. Más aún cuando conoces a esta persona por mucho tiempo. Debo darle la razón al Dr House: «Todos mienten».
Ahora solamente sonrío. O no lo hago. Pero no digo nada. Solamente trato de llevar la fiesta en paz. Y de brindar todo el apoyo que pueda dar. Pues mi alma está abatida, y mi corazón se entristece con mucha más facilidad.
Ya hace tiempo que no hago ningún "experimento" psicológico con la gente de mi alrededor, con la finalidad de enseñarles algo. No me siento de buen humor. Ahora soy solamente uno más del montón, que quiere llevar la fiesta en paz, y trata de disfrutar de su vida, o lo que queda de ella.
Lo peor es saber que te ocultan las cosas, que te mienten descaradamente, que creen que no lo sabes, y poner tu cara de piedra, para que no noten que si lo sabes, que sabes mas de lo que ellos creen, que no en vano tienes muchas vidas recorridas en tu camino, que, por todas las experiencias vividas, y todo lo aprendido, ta han dado la triste posibilidad de saber cuando una persona te miente o te dice la verdad. Más aún cuando conoces a esta persona por mucho tiempo. Debo darle la razón al Dr House: «Todos mienten».
Ahora solamente sonrío. O no lo hago. Pero no digo nada. Solamente trato de llevar la fiesta en paz. Y de brindar todo el apoyo que pueda dar. Pues mi alma está abatida, y mi corazón se entristece con mucha más facilidad.
Ya hace tiempo que no hago ningún "experimento" psicológico con la gente de mi alrededor, con la finalidad de enseñarles algo. No me siento de buen humor. Ahora soy solamente uno más del montón, que quiere llevar la fiesta en paz, y trata de disfrutar de su vida, o lo que queda de ella.
Y ya no se si realmente todo lo que hice y hago valió de algo. Tengo mis dudas. Como todo ser humano.
MI principal duda es, y será, si todo lo que hice y hago, vale para algo. Y, si mis hijos, podrán ser libres, y podrán valerse por si mismos en algún momento. Ya tuve la amarga experiencia inicial que así no se está dando. Y el día a día, me muestra que no estoy logrando mucho en este aspecto. La conclusión es que, muy a pesar mío, soy un mal padre, y no he podido capitalizar todo lo bueno o malo que la vida me ha dado.
Nací con una estrella especial, y la sigo desperdiciando. Espero poder corregir el rumbo. Cambiar la dirección a lo que vale de verdad para esta vida. Olvidar todos esos sueños vanos, dejar atrás todo aquello que me había alguna vez motivado. Y seguir adelante, buscando dejar a los míos, por lo menos algo de valor, alguna cosa que les sirva de algo en sus propias vidas.
Aunque no sea yo mismo después de eso, tengo que hacerlo. Así como ya cambié mi modo de actuar frente al comportamiento de los demás, y dejé de intentar hacer algo por cambiarlos; de la misma manera, debo cambiar mis perspectivas y mis sueños, y hacerlos más tangibles. Recordar que el mundo no te califica por tus sueños o deseos, sino por los diamantes que hayas comprado con ellos.
Y, ahora, a dormir, que la semana que viene será de cambios, como todo lo pasado, y de adaptarse nuevamente a ellos, aunque no te gusten, aunque no lo quieras, pues esos cambios van a repercutir positivamente en la tan golpeada economía familiar.
Me deseo suerte a mi mismo. Y le doy una palmada de aliento a mi alma. En otra vida será, cuando puedas hacer realidad tus sueños. En esta vida, hay que hacer realidad el bienestar familiar.
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