Miro a mi alrededor, y encuentro que todo lo que me rodea es amor y mucho amor. Pero me falta el maldito dinero.
Soy querido, respetado, mis opiniones se toman en cuenta, mis consejos bien recibidos, mi apoyo se considera muy valorado, mi atención como profesional se considera como de muy alto nivel, mi presencia en las reuniones es notada.
Pero me falta el maldito dinero.
Se mucho. He estudiado bastante en mi vida, y creo conocer bastante sobre ella y sobre los misterios de la ciencia, las artes, la música. Se sobre mi carrera mucho mas de lo que la mayor parte de médicos. Se mucho mas de lo que quisiera haber alguna vez sabido.
Pero me falta el maldito dinero.
He desarrollado gustos refinados, tengo miles de historias que contar sobre lo ya vivido, y miles mas de lo que he imaginado, tengo dotes de escritor, aunque sea un mal orador. Puedo hacer con mis manos casi cualquier cosa, no hay tarea que me sea imposible.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He salvado muchas vidas, he devuelto la vista a los ciegos, he jugado a ser Dios!
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He mentido, he engañado, he robado, estafado. Incluso he disparado con la intención de matar, aunque no se si lo haya logrado.
Y aún así, me sigue faltando el maldito dinero.
He reído, he llorado. He sacado ventaja de mi posición. He ayudado, he dado lo que no tenía, he dado una mano a mi enemigo.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He rezado con fe ciega, he creído y descreído de un Dios que ya no se si existe. He blasfemado, he invocado al diablo y a los extraterrestres. He inculcado la fe en incrédulos. He transformado a ateos en creyentes y a creyentes en ateos.
Dime Dios, que me falta por hacer?
Ya lo se, y no quiero aceptarlo. Siempre pensé en no hacer daño. Esa fue mi premisa, y así he actuado. Siempre con buena fe.
No quiero aceptar eso, quiero creer que sin causar daño uno puede lograr tener ese maldito dinero...
Ese maldito que puede comprarlo casi todo.
No me rendiré a los pies del ruin y vil dinero.
Soy querido, respetado, mis opiniones se toman en cuenta, mis consejos bien recibidos, mi apoyo se considera muy valorado, mi atención como profesional se considera como de muy alto nivel, mi presencia en las reuniones es notada.
Pero me falta el maldito dinero.
Se mucho. He estudiado bastante en mi vida, y creo conocer bastante sobre ella y sobre los misterios de la ciencia, las artes, la música. Se sobre mi carrera mucho mas de lo que la mayor parte de médicos. Se mucho mas de lo que quisiera haber alguna vez sabido.
Pero me falta el maldito dinero.
He desarrollado gustos refinados, tengo miles de historias que contar sobre lo ya vivido, y miles mas de lo que he imaginado, tengo dotes de escritor, aunque sea un mal orador. Puedo hacer con mis manos casi cualquier cosa, no hay tarea que me sea imposible.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He salvado muchas vidas, he devuelto la vista a los ciegos, he jugado a ser Dios!
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He mentido, he engañado, he robado, estafado. Incluso he disparado con la intención de matar, aunque no se si lo haya logrado.
Y aún así, me sigue faltando el maldito dinero.
He reído, he llorado. He sacado ventaja de mi posición. He ayudado, he dado lo que no tenía, he dado una mano a mi enemigo.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He rezado con fe ciega, he creído y descreído de un Dios que ya no se si existe. He blasfemado, he invocado al diablo y a los extraterrestres. He inculcado la fe en incrédulos. He transformado a ateos en creyentes y a creyentes en ateos.
Dime Dios, que me falta por hacer?
Ya lo se, y no quiero aceptarlo. Siempre pensé en no hacer daño. Esa fue mi premisa, y así he actuado. Siempre con buena fe.
No quiero aceptar eso, quiero creer que sin causar daño uno puede lograr tener ese maldito dinero...
Ese maldito que puede comprarlo casi todo.
No me rendiré a los pies del ruin y vil dinero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario