domingo, 26 de junio de 2016

La esencia de mi vida...

Sentado frente al monitor, una noche más en vela. Escucho música instrumental, juego algo en la red, exploro páginas, leo comentarios, visualizo antiguas fotos. Leo poemas, historias, y algunas cosas más que mi letra ha compuesto. Me pongo a pensar en silencio, bebo un sorbo de agua, y me dejo llevar por mis sueños y recuerdos...

Me siento el mismo de siempre, el mismo niño de cinco años, que parado al borde de la pequeña muralla que nos separaba del jardín de infancia que lindaba con mi casa, observaba con atención a los pequeños que llegaban a su primer día de clases. Me llamaban la atención los colores de sus ropas, las maletas y sobre todo, las loncheras. Eran unos artilugios tan sofisticados, desde mi pequeño e inocente punto de vista, que no dejaba de soñar con contar en algún momento con alguno de ellos. Una botella de plástico, para llevar agua o jugos, unos envases con tapas, para la comida, cubiertos, y sobre todo, la lonchera en si: hecha toda de plástico, y con interesantes y llamativas figuras en una de sus caras. No dejaba de soñar con ésto.

Los que me conocen, saben que no sucedió nunca. No tuve la lonchera, jamás usé estos accesorios. Y hasta ahora sigo soñando. Ya no es la lonchera, ya no es la botella. Sueño con cosas alocadas, imposibles, pero que consigo alcanzar en mis sueños. Y sueño despierto.

Sueño con volar, en una nave pirata. Tener el timón del barco, y adentrarme en el infinito cielo, a la conquista de mares y paraísos eternos. Sueño con tener brazos de acero, frente soberbia, un gran sombrero de ala ancha, una pañoleta al cuello, una espada y una pistola, botas y casaca de cuero. Empuñar el timón de mi barco, y comandando a un grupo de bravos indómitos, lanzarme a conquistar mundos de ensueño, lugares imposibles, liberar esclavos, combatir malhechores, enderezar yerros. Y sueño que mi musa eterna me acompaña a mi lado, compartiendo mis alocadas aventuras y mis locos deseos.

También sueño que me voy a un lugar alejado, en un bosque que yo mismo he plantado, cultivado y cuidado. Un riachuelo, un lago construido con mis propias manos. Una casa, no muy grande, tampoco pequeña. Hecha a mano, construida con mi propio esfuerzo. Rústica por fuera, sofisticada y muy confortable por dentro. Toda la tecnología que exista a mi alcance, y todas las comodidades también. Tener mi propia fuente de energía, mis propios medios. Tener una pequeña habitación búnker, desde donde pueda contactarme con el mundo entero, sin tener que salir de casa para ésto. Y mucho espacio por fuera, con un perro enorme, quizá no solo uno, caballos, y muchos animales de granja. Una pequeña huerta, donde pueda cultivar hortalizas, un jardín con flores exóticas, un horno para preparar mis propios panes, y una parrilla para las carnes. Y sobre todo, mi caña de pescar, con mi sombrero y mi pequeño bote, para sentarme en el lago por ratos eternos, y soñar que sueño.

También sueño que soy un escritor reconocido, que muchas personas leen lo que escribo, que logro con esto cambiar a mucha gente, y enderezar el mundo entero. Sueño que viajo a todos los lugares del mundo, para poderles comunicar mis pensamientos, hacerles entender que es posible cambiar, y que es posible vivir mejor que antes. Sueño que se acaban las guerras, y que gracias a eso, nos embarcamos en la búsqueda de nuevas fronteras en el universo, y que por cierto, también yo me embarco en ésto. Que salimos de casa, la tierra, y conquistamos nuevos planetas en lejanos puntos del universo. Y que fundamos nuevas colonias, y comenzamos muchas nuevas historias, con muchas aventuras y mucha locura. Y que yo estoy presente, guiando a muchos de los nuestros, pues he logrado aprender tantas cosas, que ya casi soy una biblioteca andante, y que por eso, y muchas otras cosas más, soy el que tiene que cargar con esta responsabilidad. Y me siento muy confiado de lograr hacerlo, y me siento dispuesto, y agradecido por tal honor.

Otro de mis sueños frecuentes, es que logro acumular mucho dinero, más de lo que jamás nadie había logrado. Y que empiezo a crear múltiples fundaciones para ayudar a los niños, y a los ancianos abandonados. No como asilos, ni como casas de reposo. Nada de eso. Mi sueño es que los niños sean instruidos de acuerdo a sus capacidades, alimentados y cuidados en forma adecuada. Crear no solo casas, albergues, sino también colegios, institutos y universidades, clubes de deportes, centros de esparcimiento, con muchos libros, y abundante espacio libre. Hacer que ellos se dediquen de acuerdo a sus aptitudes y deseos a lo que más anhelan y de lo que sacarán mayor provecho. Y con ellos crear un mundo nuevo, donde todos se apoyen, donde no sean necesarios los castigos, pues será suficiente con corregir los yerros. Y para los ancianos, un lugar donde puedan compartir toda su experiencia, sus conocimientos. Un lugar donde todos vayamos a aprender, de los mejores maestros, nuestros padres y abuelos.

Y otro de mis sueños es que descubro un poder especial en mi mente, en mi cuerpo, con lo que puedo leer a los demás, y puedo anticiparme a sus pensamientos. Y con esto logro cambiarme a mi mismo, y a toda la humanidad, haciendo que todos caminen por el camino correcto. Castigo sin piedad a criminales, malhechores, ladrones, mentirosos. Elimino sin compasión a la lacra de la sociedad, enderezo el camino de la humanidad entera, y logro que todos vivan una vida plena, sin engaños, sin fraudes, sin engaños. Pero rápidamente me doy cuenta que no es posible ésto, ya que la vida se volvería tan aburrida, sosa y sin sentido, que la gente empezaría a morirse solamente porque todo es demasiado perfecto.

Sigo soñando, seguiré soñando despierto. Esa es mi esencia, es lo que soy, un Quijote atrapado en otro tiempo, en otro cuerpo. Llegará el momento en que al fin pierda el miedo al gran océano, y me eche a nadar, libre, mar adentro...

lunes, 4 de enero de 2016

Salud, dinero y amor...

Miro a mi alrededor, y encuentro que todo lo que me rodea es amor y mucho amor. Pero me falta el maldito dinero.
Soy querido, respetado, mis opiniones se toman en cuenta, mis consejos bien recibidos, mi apoyo se considera muy valorado, mi atención como profesional se considera como de muy alto nivel, mi presencia en las reuniones es notada.
Pero me falta el maldito dinero.
Se mucho. He estudiado bastante en mi vida, y creo conocer bastante sobre ella y sobre los misterios de la ciencia, las artes, la música. Se sobre mi carrera mucho mas de lo que la mayor parte de médicos. Se mucho mas de lo que quisiera haber alguna vez sabido.
Pero me falta el maldito dinero.
He desarrollado gustos refinados, tengo miles de historias que contar sobre lo ya vivido, y miles mas de lo que he imaginado, tengo dotes de escritor, aunque sea un mal orador. Puedo hacer con mis manos casi cualquier cosa, no hay tarea que me sea imposible.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He salvado muchas vidas, he devuelto la vista a los ciegos, he jugado a ser Dios!
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He mentido, he engañado, he robado, estafado. Incluso he disparado con la intención de matar, aunque no se si lo haya logrado.
Y aún así, me sigue faltando el maldito dinero.
He reído, he llorado. He sacado ventaja de mi posición. He ayudado, he dado lo que no tenía, he dado una mano a mi enemigo.
Y me sigue faltando el maldito dinero.
He rezado con fe ciega, he creído y descreído de un Dios que ya no se si existe. He blasfemado, he invocado al diablo y a los extraterrestres. He inculcado la fe en incrédulos. He transformado a ateos en creyentes y a creyentes en ateos.
Dime Dios, que me falta por hacer?
Ya lo se, y no quiero aceptarlo. Siempre pensé en no hacer daño. Esa fue mi premisa, y así he actuado. Siempre con buena fe.
No quiero aceptar eso, quiero creer que sin causar daño uno puede lograr tener ese maldito dinero...
Ese maldito que puede comprarlo casi todo.
No me rendiré a los pies del ruin y vil dinero.

La muerte

Cansado de tus pasos pesados, de arrastrar los pies llenos de llagas, sangrantes, adoloridos por el inclemente camino, vienes al filo del abismo y contemplas con alegría que el final está cerca.
Es solo un paso más, y todo habrá terminado. Un insignificante movimiento de una de tus extremidades inferiores. Ya has dado tantos, que un pequeño paso no hará la diferencia al enorme camino andado. Un camino que fue de todo menos humano. Inclemente, insufrible.

Te detienes por un segundo, sientes la brisa en tu adolorido y agotado rostro. Las últimas gotas de sudor de tu frente vuelan al lado de la bruma solitaria.  El aire fresco invade tus pulmones, como un vendaval de gélidas pero fortificantes aguas. Algo de dolor en el pecho, sensación extraña en las narinas. Tragas un poco de saliva,  que por estar espesa raspa la agrietada garganta.

Giras la cabeza y, con cierta melancolía miras hacia atrás. Tienes la vaga esperanza de ver a alguien siguiendo tus pasos. Es una sensación extraña, única e irrepetible. Pero dura menos de un suspiro, pues no hay nadie, y el polvo y el viento ya se encargaron de borrar lo que quedaba de tus huellas. Lo aceptas, como tuviste que aceptar todo en este camino. Sabes que nadie más pudo mantener tu ritmo,  y mucho menos nadie quiso seguir al ritmo de tus pasos. Bajas la mirada, y nuevamente observas tus lastimados pies, las sangrantes llagas. Nuevamente la pregunta: para qué?  Cuál fue el motivo o la razón de todo esto? No lo entiendes ni siquiera ahora, que estás al filo del abismo eterno.

Sonríes por un rato. Giras la cabeza a los lados. No estas solo. Al filo del abismo, así como tú en este momento, hay muchos que también se preparan para el último gran paso. La mayoría de ellos se resiste, se aferra con lo que puede al abismal filo que, poco a poco, se va desmoronando. Tratan de trepar, clavan uñas y dientes al suelo, no quieren irse. Lloran, gimen, a gritos  piden una oportunidad más, un último segundo más en la dulce tortura de la vida.

También hay algunos que han logrado construir una especie de tarima, para alargar el tiempo al lado del abismo. Y siguen construyendo mientras les dure el tiempo y el aliento. Igual caen, con todo lo construido, y su caída es lastimera e inmisericorde.  Pero hay un pequeño grupo que ha logrado traer a muchos consigo al abismo, y logra mantenerse en el filo, a veces empujando a otros, a veces haciendo que ellos construyan algo que los mantenga "a salvo".  Pero es cuestión de tiempo, todos caemos, de una u otra manera.

El abismo final es inevitable. Notas que algunos se apresuran a saltar, antes de haber llegado al filo. No llegan a superar la barrera, y caen cerca al abismo, se lastiman terriblemente, y tienen que esperar que el tiempo corroa el filo, para así poder al fin alejarse de su sufrimiento.

Es hora. Ya fue suficiente. Sin muchas ceremonias, y como quien da un paso más, te entregas al vacío infinito. Sonríes, cierras los ojos, el final, como tu camino, es inesperadamente bello.

Es una forma de iniciar un monólogo interminable sobre el tema tabú de la vida misma: la muerte. La muerte es el paso final para completar el ciclo de nuestras vidas. El concepto mismo de la vida es que nacemos, crecemos y morimos. Es parte del ciclo de la vida el reproducirnos, pero no todos logramos esa hazaña. No todos podemos siquiera crecer, y apenas damos el primer suspiro de la vida, la abandonamos sin haber siquiera sabido con exactitud cual es el sentido de nuestro nacimiento y el de nuestro final deceso. Esclavos del tirano tiempo nos movemos cual marionetas de una alocada comedia, donde el titiritero nos mueve a voluntad y antojo. Corremos alocados, tratando por nuestro espíritu competitivo de ser los primeros en todo: los primeros en partir, los primeros en correr, los primeros en lograr el tan codiciado éxito personal y corporativo. Nos alegramos con nuestros "éxitos", sentimos lástima por aquellos que se quedaron atrás, que no pudieron seguir el ritmo de todo el grupo. O manada? No, ni hablar.  Nunca jamás aceptamos que somos más de lo mismo. "Soy diferente, soy exitoso". Nos repetimos una y otra vez, para cerciorarnos que estamos en el camino correcto. Que somos especiales. Que cumplimos un rol fundamental en el plan maestro del mandato divino. Por esa misma razón, vemos con envidia el "éxito" logrado por nuestros congéneres. Tanto, que no podemos soportar que alguien que vino de más abajo en nuestra "pirámide" de vida logre un "éxito de vida" superior al nuestro. Bah, yo en las mismas condiciones y los mismos recursos lo hubiese hecho mejor, y más rápido - solemos repetirnos. 

En nuestra loca carrera que llamamos vida, al tratar de mantener el ritmo de la manada, emulando a los líderes y despreciando a los diferentes, nos enfocamos tanto en los roles que el mundo y la sociedad nos han impuesto, que olvidamos el principal motivo de haber nacido: vivir. Olvidamos que lo único completamente seguro es la muerte. Olvidamos que tendremos oscuridad, soledad y silencio para toda la eternidad. La luz, la bulla y la compañía son signos inequívocos de la vida. Aún sabiendo esto, ahuyentamos con ambas manos a nuestros amigos, nos recluimos en nuestras madrigueras, apagamos las luces, evitamos el contacto con la naturaleza,  ya que podríamos contagiarnos de alguna enfermedad desagradable.
Bajo esta perspectiva logramos "éxito personal y corporativo ", y nos enorgullecemos de éstos. Buscamos que los nuestros no encuentren los mismos "obstáculos " en su camino de vida, pues ya fue suficiente con los nuestros. Consumimos algún tipo de "droga" para adormecer los sentidos. Drogas yo?! Jamás! Es cierto, no lo reconocemos, pues si la sociedad los acepta, por qué deberíamos nosotros estar en desacuerdo?  Hay tantas drogas legales como ilegales, que están ahí para adormecer nuestros miserables cerebros, y hacer de nuestra rutina un camino "más tolerable y menos lastimero '. Y por supuesto, jamás aceptamos eso: que somos manipulados y usados dentro de la quimera del "libre albedrío". Sabemos de antemano que muchas cosas no son tal cual las pintan, pero las aceptamos como verdades absolutas,  porque todos en la manada así lo hicieron. Y por supuesto, debemos movernos siempre dentro de los límites de lo "socialmente aceptable" para poder tener "éxito" en la vida. Pobres necios. Esperamos el último aliento para recriminarnos y lamentar por un camino insulso y rutinario, que complació al "mundo entero",  pero que en nosotros mismos nos dejó un vacío inmenso.

Hemos escuchado hasta el hartazgo a todos aquellos, que en un último acto de solidaridad humana, nos han dicho, estando en el final lecho, que corrijamos el rumbo, olvidemos los marcos y patrones impuestos por esta cruel e inhumana sociedad materialista y de permanente consumo. No es cierto que debamos acopiar la mayor cantidad de bienes materiales y de dinero para obtener la felicidad en el camino de la vida. Ese no debería ser el fin primordial de nuestro trabajo y de nuestro tiempo. Nos los han repetido tantas veces, que ya estamos acostumbrados a esto, por lo tanto hacemos de oídos sordos a estos repetitivos mensajes, y continuamos en nuestra febril y loca carrera por dinero, fama y reconocimiento. Sabemos de muchos que logrando esto, también lograron inmortalidad, y eso para todos y cada uno de nosotros es muy importante. Mantenernos vivos, aún a costa de nuestro propio sufrimiento. Lo más importante es y será, para los nuestros, el haber dejado una huella imborrable en nuestro camino recorrido. Y que mejor cosa, que dejar un legado eterno. Y ese legado eterno se deja a base de sufrimiento personal y sacrificio de todo nuestro entorno.

"Hay que pisar cabezas". "El más fuerte se alimenta del más débil". "En la vida hay dos tipos de personas: los que llegan primero y los perdedores". Es cierto, hay tantas frases al respecto de esto, que de ellas se han valido escritores y embusteros, para vendernos "milagrosas recetas para el éxito personal". Pero no hay una sola que nos enseñe como enfrentar a la muerte como debe de ser. La muerte, lo único de lo que estamos seguros en esta vida, y lo único que neciamente negamos. Olvidamos que somos especiales, que tenemos un algo especial para compartir, para regalar y heredar: el amor. Ese sentimiento tan extraño y tan común. No lo entendemos, tratamos muchas veces de opacarlo, apagarlo, alejarlo o negarlo. Y, es que, tememos salir lastimados, y peor aun, tememos perder nuestro impulso por seguir corriendo en nuestra alocada rutina de vida. Hemos olvidado tanto el amor en nuestros actos, que lo confundimos con sexo, pasión, misericordia y tantas otras cosas que llegamos a definirlo como el sentimiento que hay entre dos persona, que al final deban casarse y procrear hijos "viviendo felices por siempre" . Y no hay nada mas errado.

No soy quien para juzgar tus actos. Pero déjame decirte una cosa: si no amas, no has vivido. De nada te servirán tus millones, tus preciosos tesoros, joyas, amigos, riqueza, prestigio, éxito o inmortalidad, si al final de tus pasos, no has encontrado la felicidad de amar, y de sentirte amado. De nada te valdrá el "haberlo tenido todo, bueno o malo de este mundo", si al final, al llegar al filo del abismo, no puedas voltear un segundo hacia atrás, y ver que hiciste un buen camino, dejando atrás a los tuyos, libres de tu presencia y tu ausencia, y que dar ese último paso, realmente no te cuesta nada, pues es uno mas de los muchos que ya has dado. Solo entonces la caída será placentera, y podrás entregarte libremente al único y hermoso ciclo de la vida, donde el final de unos, es el inicio de otros, y donde tu amor será transmitido eternamente entre todos aquellos que de verdad aman.

Libérate. Sé feliz por un momento. Es tu vida la que estas viviendo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El terrorismo

Uno de estos días, luego de ver las noticias en la televisión sobre los atentados terroristas por radicales islámicos en París, mi pequeña hija me hizo la pregunta de rigor: "Papi, por qué es MAS importante que mueran personas en París, que en otras ciudades, de Siria por ejemplo? "
Por obvias razones, ella ya había escuchado a todo su entorno hablar al respecto,  ya que es un tema de moda, y por supuesto había también escuchado hacer esa pregunta, y aparentemente, ninguna respuesta había calmado su curiosidad.

Me quedé pensativo por unos instantes. No tenía los argumentos para sustentar una respuesta lógica, objetiva y entendible. Imaginé su carita al descubrir que en las redes sociales muchas personas se habían solidarizado con los franceses por los sucesos ocurridos en ese momento,  pero que hubieron también personas que criticaron esos actos de solidaridad,  ya que en muchos países islámicos casi a diario hay atentados, muertos, heridos, destrucción, lágrimas, sufrimiento; y a casi nadie importa.
Intenté ensayando una explicación fácil: Siria es un país que desde mucho tiempo está en guerra, una guerra interna entre grupos políticos y religiosos que quieren hacerse del control del gobierno y del poder. Lo mismo aplica para otros países de esos lugares que tienen guerras constantes, terrorismo, muertes y destrucción.

Estaba dando un monólogo con trazas de interminable cuando me interrumpió: Y porqué matan a los niños? Ellos también pelean en la guerra?. Guardé silencio, quedé sorprendido por su inocente pregunta. Le dije que los niños viven con sus padres, y que cuando en ese tipo de "guerras" se atacan entre grupos, comúnmente no hay soldados o guerreros bien identificados, sino que a veces pelean también mujeres, ancianos y niños. Por eso es que tienden a matar indiscriminadamente,  siendo los indefensos las víctimas más frecuentes.

Y nuevamente la pregunta: Por qué pelean, papi?. Mi respuesta: a veces por temas religiosos, a veces por que no están de acuerdo con las leyes impuestas, a veces por que las costumbres de un grupo son contradictorias a la del otro. Es como si quisiéramos juntar a perros, gatos y ratones. Estaba en esto, cuando noto una sonrisa en el rostro de mi hija, quien me dice: Ya sé,  Papi. Hay que decirles que se junten solo entre los que se entienden y que vivan juntos entre ellos. Y que cada uno tenga su propio jefe, y su propia casa, y sus propias reglas.

La miré en silencio. La abracé y la besé. Cuanta razón tienes hijita. Pero el mundo no es así. Nuestra gente está hecha de tal manera, que siempre queremos imponer nuestras ideas a los demás, a cualquier costo. Y los ejemplos abundan, nomas basta con mirarnos como nación y ver como se nos impuso a sangre y fuego una religión y una cultura totalmente foránea. Y murieron muchos, en el nombre de Dios.

Y si seguimos meditando al respecto, es en el nombre de Dios, en que se han cometido las mayores atrocidades de nuestro planeta. Siempre los designios divinos han sido la causa de enfrentamientos y masacres. "Somos el pueblo elegido" "Dios nos heredó estas tierras" "Mi sangre es divina, por eso yo mando" "Muerte a los infieles". Frases tan conocidas y utilizadas en una y mil ocasiones, que nos recuerdan que los agresores y tiranos de turno siempre pondrán los designios divinos para poder justificar sus acciones. Y como siempre, los que terminan pagando por "culpas ajenas" son inocentes, cuyo único delito fue encontrarse en el momento y lugar inadecuados.

Mi país ha pasado por una época terrible, donde el terror y la muerte han sido el pan de cada día. Como olvidar aquellas épocas donde no podíamos caminar libremente por las calles, donde cada sonido extraño podía ser una explosión o un tiroteo. O, cuando temíamos escuchar en las noticias la muerte de algún ser querido. Fue una época oscura y terrible, que no deseo a nadie pasar. Pero, está sucediendo ahora mismo en esa Europa que se nos hace lejana, pero que por las malas actitudes de gobernantes y gente poderosa se ve envuelta en una encrucijada de terror, sangre y muerte.

Quiero creer que las personas que nos gobiernan en este momento, tendrán la suficiente inteligencia para poder sobreponernos a esta encrucijada mundial. Quiero creer que no se desencadenará la escalada de terror, de odio y de muerte que quieren sembrar estos desalmados. Veo qué es lo que pretenden: desatar una carnicería entre musulmanes y "occidente" (o los infieles, como ellos gustan llamarnos); algo parecido a una cruzada moderna. Y no están tan lejos de crearla.

Únicamente basta con mirar a tu costado. Estoy completamente seguro que en estos momentos, cualquier persona de "occidente" sentirá recelo si hay un musulmán al lado. No pondrían sus hijos al cuidado de un musulmán. Y también en sentido contrario. Hay tanto recelo, que el solo hecho de llevar turbante y barba, te hace un potencial terrorista. Incluso he alcanzado a leer: "mátenlos a todos", "son unos incivilizados", "son una raza maldita" y cosas por el estilo. Algunos creen que son un puñado de millonarios jeques que se pudren en oro, joyas y cosas lujosas, pero que de ahí no pasan, y además, creen que únicamente están armados con fusiles y bombas para atentados en las calles. Y cuanto se equivocan.

Esa idea nos la vendieron los medios de comunicación, al mostrarnos como Iraq invadió Kuwait, y luego como USA aplastó a Iraq como un elefante a una miserable mosca. Es cierto, los mas optimistas creen que se desarrollará una guerra en Iraq, Siria, Irán, Turquía y quizá Israel. Y que, lamentablemente esos países se verán envueltos en una escalada de terror, destrucción, miseria, hambre y muerte. Y creo que están equivocados.

Para los que no se han enterado, Pakistán es un país enteramente musulmán, ubicado en el centro de Asia, limita con la India, su eterno rival, con la China, Irán y Afganistán. Y bueno, que importa eso? dirán. Pues, a esos necios les invito a leer la nota sobre Pakistán en Wikipedia: es la octava potencia militar del mundo y "posee armas nucleares", según algunos estudios superados únicamente por USA  Rusia, Reino Unido, Francia y China, pero a diferencia de los demás ha venido aumentando su arsenal en forma paulatina, sin someterse a ningún control o reducción externa, por lo cual se desconoce exactamente su arsenal completo. Aliados: Todos. Ha sabido explotar las debilidades de todas las superpotencias, y se ha aliado con todas para sacar el máximo provecho en su carrera armamentista, según ellos para defenderse de la India. Hay que anotar que entre ellos hay una rivalidad histórica.

Y he aquí el quid del asunto, es Pakistán el cuco a temer, pues ellos no se andarán con atentados en plazas, metros o tiendas, ellos tienen la capacidad bélica para iniciar el apocalipsis. Y de eso, si hay que temer. Espero únicamente que Dios ilumine a los que en este momento se encuentran en las esferas del poder, para que logren evitar una escalada de terror, que puede involucrar al mundo entero, y que puede terminar con lo que tanto quieren los terroristas del estado islámico: el fin de la civilización.


viernes, 19 de junio de 2015

A propósito del fútbol...

En estos días se está jugando la copa América, el mas antiguo torneo de fútbol del planeta. Y, para variar, nuestra querida selección nacional peruana, nos está haciendo sufrir, y nos convierte en matemáticos y calculistas, para poder valorar las posibilidades matemáticas de la clasificación y de su pase a la siguiente fase. No es solo cuestión de ganar, cosa demás poco frecuente para nosotros, sino también dependemos de muchos otros factores. Aunque, en está ocasión, para ser justos, el ganar nos pondría directamente en la siguiente etapa. Y esta selección, ya nos dio una alegría en la edición anterior quedando en un meritorio tercer lugar.

Pero el asunto es lo poco que se ha logrado en esto del fútbol, de la pasión de multitudes como lo suelen llamar. La última vez que acudimos a un mundial fue en el año 1982, y para variar, hicimos una presentación mediocre, terminando goleados por 5 a 1 frente a Polonia. Mil excusas, igual perdimos de forma vergonzosa.  Aunque, solo para recordar, la anterior versión de 1978 no nos fue mejor, ya que en nuestra presentación final caímos goleados por 6 a 0, frente a una Argentina, que necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia para avanzar.

No me tocó vivir el Mundial del 70, donde el papel jugado fue mejor, y si bien es cierto fuimos eliminados del mundial, fue ante el Brasil de Pelé, Garrincha y tantas leyendas del fútbol, y además caímos dando una dura batalla. Tanto así que eramos considerados en esa época como una de las mejores selecciones de fútbol.

Y del Rodillo Negro, aquella delantera letal, comandada por el mítico cañonero Lolo Fernández y el manguera Alejandro Villanueva, y para hacernos invencibles en el arco el Mago Valdivieso. Cómo olvidar los relatos de mi abuelo, que contaba entusiasmado como aquella selección peruana ganó la Copa América, los juegos Bolivarianos, venció al equipo austriaco en Berlín, frente al mismísimo Hitler, tanto así que tuvieron que anular el partido ya que el Führer no podía tolerar tamaña humillación. Nuestra selección se retiró con la frente en alto.

Y luego continuaba mi abuelo sus relatos sobre el club Alianza Lima de sus amores, y de esa mítica gira por Chile donde arrollaron a los equipos chilenos. Claro, estaban reforzados nada mas ni nada menos que con el legendario cañonero Lolo Fernández, que, según pude averiguar, para mostrar su fidelidad y pasión por Universitario de Deportes, equipo de sus amores, siempre jugaba con medias cremas.

Otra historia es la década de los 70, con el Nene Cubillas y  Cholo Sotil, eliminamos a Argentina en la Bombonera para el mundial de México. Ese equipo perdió 4 a 2 frente al Brasil mítico, pero en esa década nuevamente campeones de la Copa América. Y la clasificación para el mundial de Argentina 1978, donde creo yo empezó la decadencia.

En ese mundial pasamos a la segunda rueda, luego de ganar a Escocia 3-1, empatar con la mítica Naranja mecánica 0-0, y aplastar a Irán 4-1; pero, en la segunda etapa perdimos contra Brasil 3-0, Polonia 1-0 y Argentina 6-0.  Esa misma selección fue eliminada de la Copa América frente a Chile, nuestro eterno rival.

Y para el mundial de España 1982 clasificamos dejando en el camino a Colombia y Uruguay. Pero ya allá, empatamos con Camerún 0-0, con Italia 1-1 y el desastre contra Polonia 5-1.
Luego de eso, recuerdo que por poco dejamos fuera del Mundial México 1986 a la Argentina de Maradona y Passarella. A propósito, nosotros les ganamos en Lima 1-0 y empatamos en Argentina 2-2. No nos ganaron, pero clasificaron por puntos, y a la postre fueron campeones mundiales, de la mano del inigualable Diego, y con ese gol de antología a los ingleses. Como olvidar.

Y después, una gran nada. Un vacío lleno de nostalgia por tiempos aquellos, cuando éramos los mas temidos de América, donde el fútbol peruano era pasión, toque delicioso del balón y entrega total por la blanquirroja. Épocas memorables del Perú campeón, de la mano al pecho mientras entonamos a viva voz las Sagradas Notas del Himno Nacional, donde veíamos el fútbol en blanco y negro, los suertudos, y la mayoría lo escuchaba por radio, y solo algunos a colores. Sin HD, 4K, 3D o sonido surround, pero eso sí, con la emoción a flor de piel, pues los que estaban ahí, en el gramado, tenían el orgullo de llevar nuestros colores en el pecho, y pondrían todo su amor y empeño, por hacer morder el polvo al equipo que tenían en frente. Eran tiempos, donde para prepararnos, nos enfrentábamos a Francia en el Parque de los Príncipes, y ganábamos. Épocas donde Bolivia, Ecuador no eran rivales, donde ni siquiera sabíamos que en centro América se jugaba el fútbol, pues el nuestro, era el más exquisito del continente. Épocas donde los grandes, para medirse, nos buscaban, y nos temían.

Cómo diría Mario Vargas Llosa: Cuándo se jodió el Perú? , pero en esta ocasión, Cuando se jodió el fútbol peruano? Es como que después de haber sido aplastados por los polacos en España, nunca más hubiésemos podido sacudirnos de tan cruel escarnio, y es como que si ahora tuviésemos vergüenza al jugar el balón. Pasamos a ser del país del rodillo negro, del taquito y la chalaquita, del toque fino y bonito, pasamos a ser los grandes científicos del fútbol, con las eternas posibilidades matemáticas. Tanto así que nos hemos dado a llamar como "tierra de hinchas". Pues jugadores, solamente para cantinas y escándalos.  De eternas juergas, excesos. De jugadores que no cantan nuestro Himno, que caminan en la cancha, que no saben patear una pelota, que ganan un partido y ya se creen dioses del Olimpo o del Parnaso, que por que ganan unos centavos más, o porque juegan en el extranjero, deben ser perdonados de excesos e indisciplina.

Recuerdo que cuando era aún niño, y podía disfrutar del toque peruano, existían muchos comentaristas, cuando no, que criticaban el juego peruano. Nos comparaban con el fútbol alemán. Decían que ese era el futuro, que los alemanes y los holandeses eran tan buenos, porque no jugaban "fulbito" como nosotros, sino "FÚTBOL" de verdad, con pases largos y veloces carreras, remates directos al arco, y magistrales resultados. Que así, con nuestro "fulbito" de calle o de barrio, nunca seríamos campeones mundiales, y solamente tendríamos que contentarnos con alguna que otra Copa América, y clasificando el mundial, avanzar quizá hasta la segunda rueda. Si señores, yo recuerdo esos comentarios. Nuestra querida prensa local, siempre ha sido así, y ha tenido una influencia tal, que logró su cometido. Nos olvidamos del "fulbito", y nos pasamos de largo al "fulbazo", para ser irónicos. Perdimos la identidad del fútbol nacional, promovimos a peloteros de otros países, para que jueguen ese "FÚTBOL" de verdad que tanto pregonaban, y nos olvidamos del toquecito, el taquito, la huachita, la chalaquita.  Y el resultado fue espectacular!

Qué? Que no somos campeones mundiales ya? Claro! Pues ahora ni siquiera podemos clasificar a un misero mundial. En la Copa América, seguimos siendo "la sensación", pues de nuestra actuación, realmente, nadie espera nada. Y si le empatamos a Brasil, o le ganamos a Venezuela, ya hicimos un gran trabajo. Bueno, ya no podemos soñar con dominar a Colombia o Uruguay, menos siquiera con no perder un sólo partido frente a Argentina. Y esos equipos del Caribe? A si, antes mandábamos al equipo B, C o D, para que se fogueen. Ahora, a duras penas logramos un empate, y rara vez ganamos. Pero ya no hay "fulbito", eso si. Entonces, que pasó?

Simple. El biotipo del peruano promedio, no nos da para competir en fuerza y velocidad con los europeos, pero si nos serviría el juego a ras del piso, el toque corto, la maniobra rápida, el "fulbito". Que es eso falso? Pues bien, hay un equipo que lo ha demostrado, y hace buen rato es tratado como el "mejor equipo de fútbol" de todos los tiempos. Les suena el Barcelona? La mayoría de sus jugadores son bajitos, pero han puesto de rodillas a cuanto equipo han enfrentado. Claro, siempre es necesario unos "grandazos" para mantener la calma en el juego aéreo, pero la crema y nata son siempre unos bajitos, con toque fino y sutil, dominio absoluto de balón, y un largo etc, que eran como nuestra marca registrada.

Quiero creer que podremos ver nuevamente a nuestra selección con 11 aguerridos patriotas en la cancha, que se sienten orgullosos de tener la bicolor, la blanquirroja en el pecho, que entonan a viva voz las sagradas notas de Nuestro Himno, y que sin interesar nada, entregan el cuerpo y alma en un campo de juego. Pues el fútbol, señores, el fútbol no es para nosotros un juego; es una pasión, es un grito de guerra que nos muestra de cuerpo entero. Quiero cantar nuevamente, Perú campeón. Y seguiré alentando a mi equipo, a pesar de todo y de todos. Seguiré saltando y gritando hasta quedar sin aliento: Si se puede!! Vamos Perú, Carajo!!



jueves, 18 de junio de 2015

Sin inspiración...

Que puede haber peor que un río seco, que una noche sin luna, que un romántico sin amor, que un ave sin alas, que una flor sin aroma, que un verano sin sol? Pues, no hay nada peor que un poeta sin inspiración. Un poeta sin inspiración es una fuente vacía de palabras sin sentido que vomita el alma renegada, al sentir que ya no vale nada. Un poeta sin inspiración es el racimo de uva rancia, es la flor de otoño, un copo de nieve en primavera. Un poeta sin su musa inspiradora es un barco fantasma, guiado por seres etéreos, que aún no se han percatado que ya la vida los ha abandonado.

Suele el poeta sentir que su alma es guiada por una mano mística que guía la puntada de cada frase armada. Siente la música del aire que nutre sus palabras, percibe el aroma del amor flotando en cada mirada, en cada paso que lleva su senda marcada. Las notas que entona el alma inspirada, suenan al ritmo de la melodía de la creación eterna. No necesita el poeta de otra fuente, que de sus propios sentimientos, que buenos o violentos, dictan las líneas perfectas de las odas eternas.

Pero cuando el alma esta seca, el corazón vacío, la llama se extingue, y el poeta se convierte en un remedo viviente de una infértil simiente. Ya no  logra articular las mas simples oraciones, ni tampoco puede cantar las mas horrendas canciones. De su voz y de su aliento, salen rebuznos de jumento, que no solo disgustan al oído atento, sino lastiman al mas banal sentimiento. No, nadie estará contento, con un poeta sin inspiración , sin musa, sin amor, sin llanto y sin dolor, sin fuerza y sin candor.

Ha llegado el momento de decir: detente, se acabó el tiempo! No debes de seguir en este vano intento de seguir escribiendo descontento. Nadie notará tu ausencia, tan solo eres un cantor de un solo oidor. Tus canciones han ido a engrosar la fila de los poemas del olvido, y todo lo vivido, será olvidado apenas te hayas ido. Para qué seguir intentando escribir ensayos que de a pocos con tu cordura están acabando? Vale la pena aún seguir intentando este camino tortuoso de cantor de musas inexistentes, y de canciones a diosas vehementes? Tarea de dementes!

Punto final. Se ha ido. No habrá mas canciones de este vate latino, que un día quiso cantar su vida, compartir sus penas y alegrías, en una pequeñas líneas que cariñosamente llamó poesías. Volveré al mundanal camino, de bregar por materiales éxitos, de vivir la terrenal vida, y buscar la aprobación ajena de todo lo que en mi ruta fuera mi faena. Hoy he terminado con la labor que como cantor creí se me había encomendado.

Momento!

Aún en mi alma siento, las voces maravillosas, que guían mi pluma alocada. Aún mi corazón late contento, pues hace ya un buen momento, tengo a mi musa enamorada y a mi diosa apasionada. No he perdido el toque de locura con la que inicié esta tarea desenfrenada. Aún siento la música del universo, la sinfonía de las olas, el arrullo de una tempestad, la locura apasionada de un ave cruzando el océano entero, en busca de su amada. Aún puedo sentir la melodía de una flor enamorada, al lado del punzante fiel cardo aventurero, que entrega su vida sin pedir reintegro. Aún mi alma llora con una declaración de amor de las olas a los peñascos, del viento a la llama tenue, del invierno a la flor de otoño. Puedo aún sentir el fluir de la vida, a través de una montaña; aún mi alma llora con la caída de una hoja del árbol mustio, con el dolor de soltar la mano, de aquella que se aleja, en un viaje sin retorno.

Seguiré escribiendo, a pesar suyo, pues es mi motivo el tratar de mostrar mi corazón y mi alma a aquel que en momento alguno, quiera sentir en su calmada senda, que la vida nos ofrenda, lo mejor y mas bello de su agenda. El dolor y la alegría, son coma la noche y el día, si no puedes sentir la oscuridad, no encontrarás la belleza de la claridad, jamás!. No hay nada mejor, que sentir un gran dolor, para poder entender, lo bello y lo hermoso que es tener a tu lado a aquella persona que te ha entregado todo su amor.

Es cierto, sigo siendo un loco enamorado. Y saben que? Tengo de la vida lo mejor que a nadie le ha sido entregado: amo con locura, y me siento amado.

viernes, 5 de junio de 2015

La vida cotidiana.

Suena el despertador. Un minuto más, es todo lo que pides. Lo apagas automáticamente, sin siquiera abrir los ojos. Y es que lo conoces a la perfección, como todo lo que hay en tu pequeña casa.
Suena otra vez, y aunque parece que pasó apenas un minuto, realmente pasaron quince y ahora si no hay posibilidad de seguir dormido.

Te has sentado al borde de la cama. Con los pies desnudos y algo adormecidos, buscas las pantuflas a tientas en la oscuridad. Aun con los ojos cerrados te diriges al baño, tratando de no hacer sonido, para no despertar a nadie. Automáticamente usas el inodoro, te lavas, te cepillas. No sabes cómo, pero ya llevas puesta la ropa de deporte.

Un beso suave: "ya regreso". Una respuesta: "ten cuidado". Te colocas los audífonos, la misma música de siempre, empiezas a trotar. El frío de la mañana te despierta de sopapo. Pero ya no hay vuelta atrás. Tratas de mantener el ritmo mientras vas tarareando esa canción por ti archiconocida.

Un poco más. Sientes el dolor de los músculos, el sudor en la frente, la camiseta está totalmente empapada, las rodillas y los tobillos se quejan. Te recuerdas que debes empezar esa dieta, siempre postergada, que debes tomas más agua y menos gaseosas, debes comer menos harinas y mas verduras. Y tantas cosas que sigues postergando.

Ah, la brisa marina, el olor a sal y pescado. Es algo realmente reconfortante, el sonido de las olas rompiéndose en la playa, allá en el fondo del acantilado. El inmenso y vasto océano, que tiene un nombre que no va nada con su esencia. De Pacífico, este océano no tiene nada. A quién rayos se le ocurrió este nombre? No lo recuerdas, y quizá ya no importe, pues es TU océano, el más grande del mundo, ni más ni menos, y en el cuál quieres algún día navegar sin destino cierto.

Buen día! Alguien te saluda, devuelves el saludo al desconocido, pura cortesía. Qué puede tener de bueno un día que apenas está comenzando? Apuras el paso, ya casi es hora, y te estás demorando. Apagas el celular, sin mucha ceremonia entras en la casa y te diriges a la ducha, para tomar una ducha fría, y completar la rutina. Te afeitas, sin mucha ceremonia. Te vistes, el uniforme de trabajo está listo. Tomas tu café, un desayuno ligero. Nuevamente un beso casi al vuelo, y sales corriendo, pues para variar ya te hiciste tarde.

Tomas el bus, el auto, el metro o lo que tengas que tomar, pero siempre con prisa. Parece mentira, pero en estos momentos el tiempo vuela, y los autos que congestionan las calles y avenidas se dirigen cada vez mas despacio. Alguien empieza a gritar, y el efecto es tremendo. Todos de mal humor, todos apurados, todos contra el tiempo. Te pones los audífonos, tratas de olvidar y escuchar, noticias, música. Te llega el mensaje: olvidaste eso, que era muy importante. Y eso es todo. El día se ha complicado apenas ha empezado. Cierras los ojos, recuerdas el mar, la música, y ese rostro angelical que tanto adoras, y ese beso tierno, y sonríes. No, no está perdido, el día será bueno. Como por arte de magia tu entorno cambia. Ya no notas a las personas furiosas, sino a las amables y a las sonrientes, que como tú son conscientes que el tener un día mas es un regalo divino. Sonríes, devuelves el saludo con amabilidad y alegría. Buenos días! Deseas a ese desconocido, le deseas un mejor día, y te responde lo mismo.

Todo a cambiado. El trabajo se hace sencillo, logras todo lo planeado, y más. El tiempo vuela, sin que te des cuenta, almuerzas con los amigos, compañeros de trabajo, charlas un poco, sobre todo y sobre nada. En tu cabeza una sola idea: quiero ir a casa. Ya sabes que ahí te esperan, dos brazos abiertos y un sentimiento incondicional de amor y lealtad a toda prueba. El calor del hogar que siempre te hace sentir protegido y aliviado.

Pero a veces las cosas se complican. Algún error, alguna cosa mal hecha o la falta tuya o de alguno de tus compañeros de trabajo hace que todo se venga abajo. Como si se tratara de un castillo de naipes, ves que todo lo que con tanto esmero has creado, se ha venido abajo, sin pena ni gloria, y lo que es peor, ha sido notado. Tus jefes te lo hacen saber, y no tienes mas remedio que tratar de repararlo. Y no siempre te sale como quisieras, tienes que intentarlo, pero hay casos que son perdidos, como si con ellos, quisiera jugar contigo el destino.

A veces sales del trabajo cargando en una pequeña caja todas tus pertenencias, con todas tus cosas metidas en ella, y una carta de despido. Apenas te puedes percatar que las cosas han sucedido, y aún así ni siquiera lo has notado, ni siquiera entiendes a ciencia cierta lo que te está pasando. Caminas sin rumbo, tomas un auto, un ómnibus, el metro o lo que sea, pero no con dirección a tu casa, sino con rumbo desconocido. Vas tirando todas tus cosas a la basura. Si, notas que era basura lo que guardabas, lo que únicamente importan son las fotos de tus seres queridos. El resto va sin pena ni gloria a la basura. Aún no entiendes para qué demonios guardabas esas cosas en tus gavetas, en tus cajones.

Caminas lentamente a casa, no sabes lo que harás o lo que dirás. Compras algún regalo, para celebrar. Si, eres libre, hace buen tiempo que necesitabas tu libertad. Llegas a un bar. Una copa, nada más. Te das cuenta cuando ya no ves doble, ni triple, sino simplemente ya no ves mas. Estás ebrio, eufórico, no sabes que hacer más. Y el camino es a casa, y para allá vas. Soy libre! Gritas al entrar. Al diablo con todos, a partir de ahora solo yo soy mi jefe, y no tendré que depender de nadie mas! Trastabillas, caes, y por inercia te diriges hacia el baño, donde el exceso de alcohol hace el efecto final, y vomitas hasta el alma y quedas en paz.

Pesadillas, sueños extraños. Monstruos, viajes, personajes. De todo en tu sueño has tenido. Crees estar en un lago, luego en un desierto inhabitado, con un sol ardiente y mucha arena que lastima tu frente. Despiertas delirando. Necesitas tomar otro trago, pero solo de agua, y si está helada mejor. Vas por un vaso, la refrigeradora está cerca. Tomas un largo trago. Qué dolor de cabeza, nunca más vuelvo a tomar una copa en mi vida. Buscas algo que pueda calmarte. Encuentras dos sobres de sales aromáticas que ahí por casualidad alguien ha dejado. Ya estás un poco más aliviado. Nuevamente vas a la cama, semi desnudo, sudoroso. Te entregas a un sueño pesado, hasta que nuevamente el sonido del despertador ha sonado.