jueves, 17 de mayo de 2018

Legado

Estaba parado en la puerta del dormitorio, y el celular sonaba con una balada romántica del recuerdo inmediato (no más de diez años de antigüedad). Y se me vino a la memoria esa pregunta: ¿Cuál es la música que te identifica? -Me preguntaste. "La voz del alma!"- Muy orgulloso respondí. Y claro, me dijiste que adorabas esa interpretación mía, dedicada especialmente a ti, y ambientada con música de fondo, y poniendo a mi voz todo el sentimiento que jamás hubiese puesto en algo. Y me sentí orgulloso de mi mismo en aquel momento.

Pero...
Al estar escuchando la música que sonaba en el celular, recordé un pequeño detalle: Jamás había escuchado mis grabaciones en otro lugar que no sea cuando yo mismo los pongo en la computadora o en mi celular. Jamás.

Pensé: Mis nietos me escucharán! Para ellos es que escribo! Y por mi mente volaron sueños e ilusiones, viendo a mis nietos orgullosos repetir mis historias, y mis "poemas" y todo aquello que escribo, dejando un pedazo de mi vida en ello. Y sonreí de nuevo.

Pero...
No sé por qué, pero recordé a mi abuelo, el papá de mi madre, mi Papashatu. Él grabó un disco con su grupo musical, la Lira Andina de Huaraz. Y todos tuvimos un disco en casa. Y por algún tiempo lo escuchamos. Pero hoy, ya nadie se acuerda de ese disco. Incluso yo, que tanto me lleno la boca diciendo que extraño a mi abuelo, casi nunca escucho esas melodías, donde él, dejó parte de su vida. Estoy seguro que al estar tocando para la grabación de ese disco también soñaba y se ilusionaba que su "obra" iba a quedar inmortalizada, por lo menos en la memoria de sus nietos, o de los hijos de ellos.

Lamentablemente no es así. Hoy en mi familia casi nadie lo oye. Solamente en las reuniones familiares suena una que otra melodía. Y nadie, absolutamente nadie, dice a viva voz y con el orgullo al tope: "El que toca esa melodía es mi abuelo!".

Que bueno que esté muerto, y que no tuvo que presenciar como aquello que alguna vez produjo con tanto amor y cariño, era olvidado por los integrantes de su propia familia.

A veces, oigo comentarios que me dicen que esas melodias del conjunto Lira Andina de Huaraz son tocadas en algunos locales de "culto" en mi ciudad natal.

Bajo esa perspectiva, ya no me importa quien me lea. Escribiré sin hacerme ilusiones de que mis letras las recuerden aquellos a quienes se los dedico. Solamente espero que aquella persona que por alguna razón me lea, sepa que siempre puse todo mi amor y empeño al hacer esto.

Vano oficio. Que bueno que no tenga que alimentarme con lo que escribo, ya que de ser así, hace mucho tiempo atrás hubiese muerto de hambre, y nadie se hubiese dado cuenta de esto.

Seguiré escribiendo, aunque sea solamente yo mismo el que lea y relea todo lo que escribo.

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