El mundo fue construido por ganadores, a sangre y fuego fueron edificados los caminos que hoy andamos, los techos que nos cobijan y las ropas que nos abrigan.
Y de quien es esa sangre? Pues de la manada que, docilmente, caminó al matadero y de todos los perdedores, grupo muy superior en número y volumen al de los vencedores, los triunfadores, los exitosos, la élite que se posiciona en la cúspide de la pirámide, desde donde con soberbia observa todas las cabezas y lomos de aquellos que, doblegados, los sostienen en servicial silencio.
Pero también los ganadores sangran, también mueren y dejan su espacio en la cúspide que solamente puede ser ocupado por uno del mismo grupo de ellos, o un suertudo elegido entre la manada por uno u otro motivo.
Los ganadores no necesitan trofeos, ni monumentos recordarorios; eso está hecho para entretener a los perdedores y para "glorificar" a aquellos que osaron levantarse contra el orden impuesto.
El lugar de la memoria de los ganadores son los mausoleos. Sueñan con seguir siendo ganadores después de muertos. Sueñan con seguir siendo parte de la cima de la pirámide a donde sea que vayamos después de esta vida. O por lo menos, sus despojos nunca serán tratados como los de la vil y miserable manada. Por eso son vencedores, por eso son los que llevan los hilos y el timón de esta cosa que llaman sociedad pero que en realidad es solamente un juguete mas para ellos.
Nací dentro de la manada. Naci para ser un buen perdedor y escalar unos cuantos peldaños en la gran pirámide de la sociedad. Ya lo hicieron así mis padres y abuelos. Y como todo buen perdedor espero que, cuando hayan cortado mi cabeza por osar levantarme e ir contra el orden impuesto, cuando haya muerto en algún lado pongan en mi nombre un monumento.
Y en mi epitafio deseo que diga: "Nació perdedor, pero se negó a serlo. Necio!"
Me niego a ser uno más de la manada. Me niego a seguir inclinando mi cabeza y soportando sobre mis lomos todo el peso de los "ganadores por derecho"
No quiero. No quiero heredar a mis hijos mi puesto. No quiero seguir luchando para pisar cabezas y soportar el peso de los de arriba.
Me niego a todo eso.
Iré a por más. Ni siquiera quiero esta pirámide. Quiero un mundo totalmente nuevo!
Loco soñador? Claro que sí! Pero, por lo menos yo tengo un sueño!
Y tú?
lunes, 21 de mayo de 2018
Ganador o perdedor
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