En estos días se está jugando la copa América, el mas antiguo torneo de fútbol del planeta. Y, para variar, nuestra querida selección nacional peruana, nos está haciendo sufrir, y nos convierte en matemáticos y calculistas, para poder valorar las posibilidades matemáticas de la clasificación y de su pase a la siguiente fase. No es solo cuestión de ganar, cosa demás poco frecuente para nosotros, sino también dependemos de muchos otros factores. Aunque, en está ocasión, para ser justos, el ganar nos pondría directamente en la siguiente etapa. Y esta selección, ya nos dio una alegría en la edición anterior quedando en un meritorio tercer lugar.
Pero el asunto es lo poco que se ha logrado en esto del fútbol, de la pasión de multitudes como lo suelen llamar. La última vez que acudimos a un mundial fue en el año 1982, y para variar, hicimos una presentación mediocre, terminando goleados por 5 a 1 frente a Polonia. Mil excusas, igual perdimos de forma vergonzosa. Aunque, solo para recordar, la anterior versión de 1978 no nos fue mejor, ya que en nuestra presentación final caímos goleados por 6 a 0, frente a una Argentina, que necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia para avanzar.
No me tocó vivir el Mundial del 70, donde el papel jugado fue mejor, y si bien es cierto fuimos eliminados del mundial, fue ante el Brasil de Pelé, Garrincha y tantas leyendas del fútbol, y además caímos dando una dura batalla. Tanto así que eramos considerados en esa época como una de las mejores selecciones de fútbol.
Y del Rodillo Negro, aquella delantera letal, comandada por el mítico cañonero Lolo Fernández y el manguera Alejandro Villanueva, y para hacernos invencibles en el arco el Mago Valdivieso. Cómo olvidar los relatos de mi abuelo, que contaba entusiasmado como aquella selección peruana ganó la Copa América, los juegos Bolivarianos, venció al equipo austriaco en Berlín, frente al mismísimo Hitler, tanto así que tuvieron que anular el partido ya que el Führer no podía tolerar tamaña humillación. Nuestra selección se retiró con la frente en alto.
Y luego continuaba mi abuelo sus relatos sobre el club Alianza Lima de sus amores, y de esa mítica gira por Chile donde arrollaron a los equipos chilenos. Claro, estaban reforzados nada mas ni nada menos que con el legendario cañonero Lolo Fernández, que, según pude averiguar, para mostrar su fidelidad y pasión por Universitario de Deportes, equipo de sus amores, siempre jugaba con medias cremas.
Otra historia es la década de los 70, con el Nene Cubillas y Cholo Sotil, eliminamos a Argentina en la Bombonera para el mundial de México. Ese equipo perdió 4 a 2 frente al Brasil mítico, pero en esa década nuevamente campeones de la Copa América. Y la clasificación para el mundial de Argentina 1978, donde creo yo empezó la decadencia.
En ese mundial pasamos a la segunda rueda, luego de ganar a Escocia 3-1, empatar con la mítica Naranja mecánica 0-0, y aplastar a Irán 4-1; pero, en la segunda etapa perdimos contra Brasil 3-0, Polonia 1-0 y Argentina 6-0. Esa misma selección fue eliminada de la Copa América frente a Chile, nuestro eterno rival.
Y para el mundial de España 1982 clasificamos dejando en el camino a Colombia y Uruguay. Pero ya allá, empatamos con Camerún 0-0, con Italia 1-1 y el desastre contra Polonia 5-1.
Luego de eso, recuerdo que por poco dejamos fuera del Mundial México 1986 a la Argentina de Maradona y Passarella. A propósito, nosotros les ganamos en Lima 1-0 y empatamos en Argentina 2-2. No nos ganaron, pero clasificaron por puntos, y a la postre fueron campeones mundiales, de la mano del inigualable Diego, y con ese gol de antología a los ingleses. Como olvidar.
Y después, una gran nada. Un vacío lleno de nostalgia por tiempos aquellos, cuando éramos los mas temidos de América, donde el fútbol peruano era pasión, toque delicioso del balón y entrega total por la blanquirroja. Épocas memorables del Perú campeón, de la mano al pecho mientras entonamos a viva voz las Sagradas Notas del Himno Nacional, donde veíamos el fútbol en blanco y negro, los suertudos, y la mayoría lo escuchaba por radio, y solo algunos a colores. Sin HD, 4K, 3D o sonido surround, pero eso sí, con la emoción a flor de piel, pues los que estaban ahí, en el gramado, tenían el orgullo de llevar nuestros colores en el pecho, y pondrían todo su amor y empeño, por hacer morder el polvo al equipo que tenían en frente. Eran tiempos, donde para prepararnos, nos enfrentábamos a Francia en el Parque de los Príncipes, y ganábamos. Épocas donde Bolivia, Ecuador no eran rivales, donde ni siquiera sabíamos que en centro América se jugaba el fútbol, pues el nuestro, era el más exquisito del continente. Épocas donde los grandes, para medirse, nos buscaban, y nos temían.
Cómo diría Mario Vargas Llosa: Cuándo se jodió el Perú? , pero en esta ocasión, Cuando se jodió el fútbol peruano? Es como que después de haber sido aplastados por los polacos en España, nunca más hubiésemos podido sacudirnos de tan cruel escarnio, y es como que si ahora tuviésemos vergüenza al jugar el balón. Pasamos a ser del país del rodillo negro, del taquito y la chalaquita, del toque fino y bonito, pasamos a ser los grandes científicos del fútbol, con las eternas posibilidades matemáticas. Tanto así que nos hemos dado a llamar como "tierra de hinchas". Pues jugadores, solamente para cantinas y escándalos. De eternas juergas, excesos. De jugadores que no cantan nuestro Himno, que caminan en la cancha, que no saben patear una pelota, que ganan un partido y ya se creen dioses del Olimpo o del Parnaso, que por que ganan unos centavos más, o porque juegan en el extranjero, deben ser perdonados de excesos e indisciplina.
Recuerdo que cuando era aún niño, y podía disfrutar del toque peruano, existían muchos comentaristas, cuando no, que criticaban el juego peruano. Nos comparaban con el fútbol alemán. Decían que ese era el futuro, que los alemanes y los holandeses eran tan buenos, porque no jugaban "fulbito" como nosotros, sino "FÚTBOL" de verdad, con pases largos y veloces carreras, remates directos al arco, y magistrales resultados. Que así, con nuestro "fulbito" de calle o de barrio, nunca seríamos campeones mundiales, y solamente tendríamos que contentarnos con alguna que otra Copa América, y clasificando el mundial, avanzar quizá hasta la segunda rueda. Si señores, yo recuerdo esos comentarios. Nuestra querida prensa local, siempre ha sido así, y ha tenido una influencia tal, que logró su cometido. Nos olvidamos del "fulbito", y nos pasamos de largo al "fulbazo", para ser irónicos. Perdimos la identidad del fútbol nacional, promovimos a peloteros de otros países, para que jueguen ese "FÚTBOL" de verdad que tanto pregonaban, y nos olvidamos del toquecito, el taquito, la huachita, la chalaquita. Y el resultado fue espectacular!
Qué? Que no somos campeones mundiales ya? Claro! Pues ahora ni siquiera podemos clasificar a un misero mundial. En la Copa América, seguimos siendo "la sensación", pues de nuestra actuación, realmente, nadie espera nada. Y si le empatamos a Brasil, o le ganamos a Venezuela, ya hicimos un gran trabajo. Bueno, ya no podemos soñar con dominar a Colombia o Uruguay, menos siquiera con no perder un sólo partido frente a Argentina. Y esos equipos del Caribe? A si, antes mandábamos al equipo B, C o D, para que se fogueen. Ahora, a duras penas logramos un empate, y rara vez ganamos. Pero ya no hay "fulbito", eso si. Entonces, que pasó?
Simple. El biotipo del peruano promedio, no nos da para competir en fuerza y velocidad con los europeos, pero si nos serviría el juego a ras del piso, el toque corto, la maniobra rápida, el "fulbito". Que es eso falso? Pues bien, hay un equipo que lo ha demostrado, y hace buen rato es tratado como el "mejor equipo de fútbol" de todos los tiempos. Les suena el Barcelona? La mayoría de sus jugadores son bajitos, pero han puesto de rodillas a cuanto equipo han enfrentado. Claro, siempre es necesario unos "grandazos" para mantener la calma en el juego aéreo, pero la crema y nata son siempre unos bajitos, con toque fino y sutil, dominio absoluto de balón, y un largo etc, que eran como nuestra marca registrada.
Quiero creer que podremos ver nuevamente a nuestra selección con 11 aguerridos patriotas en la cancha, que se sienten orgullosos de tener la bicolor, la blanquirroja en el pecho, que entonan a viva voz las sagradas notas de Nuestro Himno, y que sin interesar nada, entregan el cuerpo y alma en un campo de juego. Pues el fútbol, señores, el fútbol no es para nosotros un juego; es una pasión, es un grito de guerra que nos muestra de cuerpo entero. Quiero cantar nuevamente, Perú campeón. Y seguiré alentando a mi equipo, a pesar de todo y de todos. Seguiré saltando y gritando hasta quedar sin aliento: Si se puede!! Vamos Perú, Carajo!!
Pero el asunto es lo poco que se ha logrado en esto del fútbol, de la pasión de multitudes como lo suelen llamar. La última vez que acudimos a un mundial fue en el año 1982, y para variar, hicimos una presentación mediocre, terminando goleados por 5 a 1 frente a Polonia. Mil excusas, igual perdimos de forma vergonzosa. Aunque, solo para recordar, la anterior versión de 1978 no nos fue mejor, ya que en nuestra presentación final caímos goleados por 6 a 0, frente a una Argentina, que necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia para avanzar.
No me tocó vivir el Mundial del 70, donde el papel jugado fue mejor, y si bien es cierto fuimos eliminados del mundial, fue ante el Brasil de Pelé, Garrincha y tantas leyendas del fútbol, y además caímos dando una dura batalla. Tanto así que eramos considerados en esa época como una de las mejores selecciones de fútbol.
Y del Rodillo Negro, aquella delantera letal, comandada por el mítico cañonero Lolo Fernández y el manguera Alejandro Villanueva, y para hacernos invencibles en el arco el Mago Valdivieso. Cómo olvidar los relatos de mi abuelo, que contaba entusiasmado como aquella selección peruana ganó la Copa América, los juegos Bolivarianos, venció al equipo austriaco en Berlín, frente al mismísimo Hitler, tanto así que tuvieron que anular el partido ya que el Führer no podía tolerar tamaña humillación. Nuestra selección se retiró con la frente en alto.
Y luego continuaba mi abuelo sus relatos sobre el club Alianza Lima de sus amores, y de esa mítica gira por Chile donde arrollaron a los equipos chilenos. Claro, estaban reforzados nada mas ni nada menos que con el legendario cañonero Lolo Fernández, que, según pude averiguar, para mostrar su fidelidad y pasión por Universitario de Deportes, equipo de sus amores, siempre jugaba con medias cremas.
Otra historia es la década de los 70, con el Nene Cubillas y Cholo Sotil, eliminamos a Argentina en la Bombonera para el mundial de México. Ese equipo perdió 4 a 2 frente al Brasil mítico, pero en esa década nuevamente campeones de la Copa América. Y la clasificación para el mundial de Argentina 1978, donde creo yo empezó la decadencia.
En ese mundial pasamos a la segunda rueda, luego de ganar a Escocia 3-1, empatar con la mítica Naranja mecánica 0-0, y aplastar a Irán 4-1; pero, en la segunda etapa perdimos contra Brasil 3-0, Polonia 1-0 y Argentina 6-0. Esa misma selección fue eliminada de la Copa América frente a Chile, nuestro eterno rival.
Y para el mundial de España 1982 clasificamos dejando en el camino a Colombia y Uruguay. Pero ya allá, empatamos con Camerún 0-0, con Italia 1-1 y el desastre contra Polonia 5-1.
Luego de eso, recuerdo que por poco dejamos fuera del Mundial México 1986 a la Argentina de Maradona y Passarella. A propósito, nosotros les ganamos en Lima 1-0 y empatamos en Argentina 2-2. No nos ganaron, pero clasificaron por puntos, y a la postre fueron campeones mundiales, de la mano del inigualable Diego, y con ese gol de antología a los ingleses. Como olvidar.
Y después, una gran nada. Un vacío lleno de nostalgia por tiempos aquellos, cuando éramos los mas temidos de América, donde el fútbol peruano era pasión, toque delicioso del balón y entrega total por la blanquirroja. Épocas memorables del Perú campeón, de la mano al pecho mientras entonamos a viva voz las Sagradas Notas del Himno Nacional, donde veíamos el fútbol en blanco y negro, los suertudos, y la mayoría lo escuchaba por radio, y solo algunos a colores. Sin HD, 4K, 3D o sonido surround, pero eso sí, con la emoción a flor de piel, pues los que estaban ahí, en el gramado, tenían el orgullo de llevar nuestros colores en el pecho, y pondrían todo su amor y empeño, por hacer morder el polvo al equipo que tenían en frente. Eran tiempos, donde para prepararnos, nos enfrentábamos a Francia en el Parque de los Príncipes, y ganábamos. Épocas donde Bolivia, Ecuador no eran rivales, donde ni siquiera sabíamos que en centro América se jugaba el fútbol, pues el nuestro, era el más exquisito del continente. Épocas donde los grandes, para medirse, nos buscaban, y nos temían.
Cómo diría Mario Vargas Llosa: Cuándo se jodió el Perú? , pero en esta ocasión, Cuando se jodió el fútbol peruano? Es como que después de haber sido aplastados por los polacos en España, nunca más hubiésemos podido sacudirnos de tan cruel escarnio, y es como que si ahora tuviésemos vergüenza al jugar el balón. Pasamos a ser del país del rodillo negro, del taquito y la chalaquita, del toque fino y bonito, pasamos a ser los grandes científicos del fútbol, con las eternas posibilidades matemáticas. Tanto así que nos hemos dado a llamar como "tierra de hinchas". Pues jugadores, solamente para cantinas y escándalos. De eternas juergas, excesos. De jugadores que no cantan nuestro Himno, que caminan en la cancha, que no saben patear una pelota, que ganan un partido y ya se creen dioses del Olimpo o del Parnaso, que por que ganan unos centavos más, o porque juegan en el extranjero, deben ser perdonados de excesos e indisciplina.
Recuerdo que cuando era aún niño, y podía disfrutar del toque peruano, existían muchos comentaristas, cuando no, que criticaban el juego peruano. Nos comparaban con el fútbol alemán. Decían que ese era el futuro, que los alemanes y los holandeses eran tan buenos, porque no jugaban "fulbito" como nosotros, sino "FÚTBOL" de verdad, con pases largos y veloces carreras, remates directos al arco, y magistrales resultados. Que así, con nuestro "fulbito" de calle o de barrio, nunca seríamos campeones mundiales, y solamente tendríamos que contentarnos con alguna que otra Copa América, y clasificando el mundial, avanzar quizá hasta la segunda rueda. Si señores, yo recuerdo esos comentarios. Nuestra querida prensa local, siempre ha sido así, y ha tenido una influencia tal, que logró su cometido. Nos olvidamos del "fulbito", y nos pasamos de largo al "fulbazo", para ser irónicos. Perdimos la identidad del fútbol nacional, promovimos a peloteros de otros países, para que jueguen ese "FÚTBOL" de verdad que tanto pregonaban, y nos olvidamos del toquecito, el taquito, la huachita, la chalaquita. Y el resultado fue espectacular!
Qué? Que no somos campeones mundiales ya? Claro! Pues ahora ni siquiera podemos clasificar a un misero mundial. En la Copa América, seguimos siendo "la sensación", pues de nuestra actuación, realmente, nadie espera nada. Y si le empatamos a Brasil, o le ganamos a Venezuela, ya hicimos un gran trabajo. Bueno, ya no podemos soñar con dominar a Colombia o Uruguay, menos siquiera con no perder un sólo partido frente a Argentina. Y esos equipos del Caribe? A si, antes mandábamos al equipo B, C o D, para que se fogueen. Ahora, a duras penas logramos un empate, y rara vez ganamos. Pero ya no hay "fulbito", eso si. Entonces, que pasó?
Simple. El biotipo del peruano promedio, no nos da para competir en fuerza y velocidad con los europeos, pero si nos serviría el juego a ras del piso, el toque corto, la maniobra rápida, el "fulbito". Que es eso falso? Pues bien, hay un equipo que lo ha demostrado, y hace buen rato es tratado como el "mejor equipo de fútbol" de todos los tiempos. Les suena el Barcelona? La mayoría de sus jugadores son bajitos, pero han puesto de rodillas a cuanto equipo han enfrentado. Claro, siempre es necesario unos "grandazos" para mantener la calma en el juego aéreo, pero la crema y nata son siempre unos bajitos, con toque fino y sutil, dominio absoluto de balón, y un largo etc, que eran como nuestra marca registrada.
Quiero creer que podremos ver nuevamente a nuestra selección con 11 aguerridos patriotas en la cancha, que se sienten orgullosos de tener la bicolor, la blanquirroja en el pecho, que entonan a viva voz las sagradas notas de Nuestro Himno, y que sin interesar nada, entregan el cuerpo y alma en un campo de juego. Pues el fútbol, señores, el fútbol no es para nosotros un juego; es una pasión, es un grito de guerra que nos muestra de cuerpo entero. Quiero cantar nuevamente, Perú campeón. Y seguiré alentando a mi equipo, a pesar de todo y de todos. Seguiré saltando y gritando hasta quedar sin aliento: Si se puede!! Vamos Perú, Carajo!!