viernes, 14 de diciembre de 2018

No hacer nada

Muchas veces, así como hoy, he sentido que mi esfuerzo no se corona con el éxito.
Así como hoy, me siento un perdedor, un fracasado, un esperpento.
Y así como hoy, me levanto desde ese excremento, me lavo la cara, y sigo adelante.
No me importa que haya sangrado. No me importa si he sufrido he llorado, no me importa si el mundo entero me ha dado la espalda y me ha soltado un asqueroso pedo.
No me importa. Soy lo que soy. Hago lo que se hacer. Vivo como vivo.
Mis padres y abuelos sufrieron y sangraron por mi libertad. Por mis sueños.
No dejaré que mi vida sea en vano. Hoy como ayer, me sacudo el polvo de la piel, me lamo las heridas, sonrío y le digo al mundo entero:
Aquí me tienen de nuevo! No me rendire jamás! Sobreviviré o moriré en el intento!
Pero nunca agachare la cabeza! Eso no!
Así que: Jódete mundo!!! Aquí estoy de nuevo!!!!

martes, 11 de diciembre de 2018

Y a quién le importa tu vida?

Verás, la vida es una contínua e interminable sucesión de sucesos, que, cual eslabones de una cadena, van uniéndose e interlazándose, para conformar una línea con un inicio y un final por todos conocido, pero por nadie esperado.
Mi vida, como la de los demás, está llena de sucesos, unos muy memorables y en extremo felices, y otros completamente olvidables, insignificantes, y los terceros, terribles, tan duros e insufribles, que el corazón y el alma se niegan a seguir en la lucha.
Peor aún , cuando eres un fatalista incorregible, como yo, vas entrando paulatina e irremediablemente en un estado de permanente depresión y sensación de haber fallado a todos y a todos, y sientes que, fatalmente, ya no hay nada que hacer, ya no es necesario seguir en este lucha, que ya fue suficiente, que es hora de abandonar el barco.
Crees que la gente que te acompaña es el motor y la fuerza para seguir en este camino, y te equivocas. Muchas veces la indiferencia de aquellos que están a tu lado, es el dardo final que destruye a tu corazón agonizante. Es la gota que rebalsa el vaso, es la chispa que enciende la hoguera.
No hay nada peor que la indiferencia de aquellos a quienes amas, peor aún, cuando ellos te muestran su peor lado, y te hacen sentir miserable e insignificante. Es en ese momento, cuando te preguntas: para qué? Tiene algún sentido seguir luchando por aquellos a los que solamente les interesa lo que les des? Tiene algún sentido seguir buscando la felicidad de aquellos, a los que tu bienestar les importa un pepino?
Miras en derredor, y ves que todos esperan algo de ti. Que no hay nadie que quisiera verte feliz y tranquilo, solamente por el hecho de que estés bien.
Es entonces que ves a tu mascota: fidelidad total. Incluso lo abandonas por un buen tiempo, y tu mascota siempre volverá a ti, y te lamerá las manos, y se enrrollará a tus pies, y será feliz a tu lado, solamente por estar a tu lado. No le importa incluso que la ignores, o que la lastimes, siempre estará contigo.
Ahora entiendo a aquel que escribió: cada día, en que conozco más a los humanos, estimo más a mi perro.
Estoy agotado. Estoy harto de este camino. Ya no quiero más de lo mismo. Ya me cansé de seguir peleando por aquellos a los que solamente les importa mis resultados, y no mi lucha. Ya no quiero más.
Solamente quiero cerrar los ojos, y dejarme llevar por el infinito espacio tiempo, olvidando a todo y a todos, dejando que mi presencia se desvanezca y se haga etérea, y dejar que el olvido borre para siempre cada uno de mis torpes pasos.
Lamento todo esto. Lamento seguir siendo ese lastre que impide el avance de todos aquellos que pusieron sus esperanzas en mi persona. No siento lástima por mí. Eso jamás. Perdí las esperanzas, solamente seguiré mi camino con los ojos cerrados, dejando atrás los sueños, los deseos, los anhelos, y seré un simple caminante que no agacha la cabeza, con destino al matadero.
Duele? Claro que duele! No soy de piedra, tengo mis sentimientos! Y he llorado, he llorado mucho, con tristeza y amargura, y he implorado a Dios, a los cielos y a los infiernos que sea en mí, el dolor de aquellos a los que quiero, que caigan sobre mí todos los castigos, con tal de liberar a los "míos" de cualquier sufrimiento.
Ya no mas!. Me niego a seguir en esto. Ya no quiero sentir más. No quiero sentir culpa por estar viviendo. No soy culpable! Me niego a cargar la cruz de todos aquellos que, aprovechando mi predisposición, la cargaron sobre mis hombros. Ya no más!
Moriré! De eso estoy seguro... No será hoy, quizá mañana, o quizá, sin saberlo yo, ya estoy muerto.
Pero me niego a seguir cargando las culpas y las penas del resto.
Levantaré de nuevo mi cabeza, y despreciaré, como tantas veces, a la vida, a la muerte, al cielo y al infierno. Me vale verga lo que piense el resto!
Soy lo que soy, hice mi mejor esfuerzo para así serlo. No te gusta? La verdad verdadera, me importa un reverendo bledo!
Ya no necesito tu consentimiento!