No hay mayor droga para el humano que la sensación de poder. Dale a un mediocre cualquiera una pequeña dosis de poder, y verás como se convierte en un ser vil e insufrible que busca abusar de su condición y hacer sentir a los demás el "verdadero poder" que tiene en sus manos.
El verdaderamente poderoso, que ha ganado a pulso su posición y su condición, nunca hace gala de la fuerza de su puño o del alcance de sus decisiones. El verdaderamente poderoso, hace uso de su condición de manera inteligente y siempre en busca de un fin supremo, que no siempre coincide con sus intereses personales.
Pero, in mediocre con poder, es un ser despreciable, que se hunde en el fango del olvido y la miseria cuando aquel que le dio esa cuota de poder, la pierde, o se lo quita.
Aún asi, todos los mediocres siempre ansían y sueñan con poder determinar el destino de otros hombres.
sábado, 2 de septiembre de 2017
Tengo poder
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