domingo, 26 de junio de 2016

La esencia de mi vida...

Sentado frente al monitor, una noche más en vela. Escucho música instrumental, juego algo en la red, exploro páginas, leo comentarios, visualizo antiguas fotos. Leo poemas, historias, y algunas cosas más que mi letra ha compuesto. Me pongo a pensar en silencio, bebo un sorbo de agua, y me dejo llevar por mis sueños y recuerdos...

Me siento el mismo de siempre, el mismo niño de cinco años, que parado al borde de la pequeña muralla que nos separaba del jardín de infancia que lindaba con mi casa, observaba con atención a los pequeños que llegaban a su primer día de clases. Me llamaban la atención los colores de sus ropas, las maletas y sobre todo, las loncheras. Eran unos artilugios tan sofisticados, desde mi pequeño e inocente punto de vista, que no dejaba de soñar con contar en algún momento con alguno de ellos. Una botella de plástico, para llevar agua o jugos, unos envases con tapas, para la comida, cubiertos, y sobre todo, la lonchera en si: hecha toda de plástico, y con interesantes y llamativas figuras en una de sus caras. No dejaba de soñar con ésto.

Los que me conocen, saben que no sucedió nunca. No tuve la lonchera, jamás usé estos accesorios. Y hasta ahora sigo soñando. Ya no es la lonchera, ya no es la botella. Sueño con cosas alocadas, imposibles, pero que consigo alcanzar en mis sueños. Y sueño despierto.

Sueño con volar, en una nave pirata. Tener el timón del barco, y adentrarme en el infinito cielo, a la conquista de mares y paraísos eternos. Sueño con tener brazos de acero, frente soberbia, un gran sombrero de ala ancha, una pañoleta al cuello, una espada y una pistola, botas y casaca de cuero. Empuñar el timón de mi barco, y comandando a un grupo de bravos indómitos, lanzarme a conquistar mundos de ensueño, lugares imposibles, liberar esclavos, combatir malhechores, enderezar yerros. Y sueño que mi musa eterna me acompaña a mi lado, compartiendo mis alocadas aventuras y mis locos deseos.

También sueño que me voy a un lugar alejado, en un bosque que yo mismo he plantado, cultivado y cuidado. Un riachuelo, un lago construido con mis propias manos. Una casa, no muy grande, tampoco pequeña. Hecha a mano, construida con mi propio esfuerzo. Rústica por fuera, sofisticada y muy confortable por dentro. Toda la tecnología que exista a mi alcance, y todas las comodidades también. Tener mi propia fuente de energía, mis propios medios. Tener una pequeña habitación búnker, desde donde pueda contactarme con el mundo entero, sin tener que salir de casa para ésto. Y mucho espacio por fuera, con un perro enorme, quizá no solo uno, caballos, y muchos animales de granja. Una pequeña huerta, donde pueda cultivar hortalizas, un jardín con flores exóticas, un horno para preparar mis propios panes, y una parrilla para las carnes. Y sobre todo, mi caña de pescar, con mi sombrero y mi pequeño bote, para sentarme en el lago por ratos eternos, y soñar que sueño.

También sueño que soy un escritor reconocido, que muchas personas leen lo que escribo, que logro con esto cambiar a mucha gente, y enderezar el mundo entero. Sueño que viajo a todos los lugares del mundo, para poderles comunicar mis pensamientos, hacerles entender que es posible cambiar, y que es posible vivir mejor que antes. Sueño que se acaban las guerras, y que gracias a eso, nos embarcamos en la búsqueda de nuevas fronteras en el universo, y que por cierto, también yo me embarco en ésto. Que salimos de casa, la tierra, y conquistamos nuevos planetas en lejanos puntos del universo. Y que fundamos nuevas colonias, y comenzamos muchas nuevas historias, con muchas aventuras y mucha locura. Y que yo estoy presente, guiando a muchos de los nuestros, pues he logrado aprender tantas cosas, que ya casi soy una biblioteca andante, y que por eso, y muchas otras cosas más, soy el que tiene que cargar con esta responsabilidad. Y me siento muy confiado de lograr hacerlo, y me siento dispuesto, y agradecido por tal honor.

Otro de mis sueños frecuentes, es que logro acumular mucho dinero, más de lo que jamás nadie había logrado. Y que empiezo a crear múltiples fundaciones para ayudar a los niños, y a los ancianos abandonados. No como asilos, ni como casas de reposo. Nada de eso. Mi sueño es que los niños sean instruidos de acuerdo a sus capacidades, alimentados y cuidados en forma adecuada. Crear no solo casas, albergues, sino también colegios, institutos y universidades, clubes de deportes, centros de esparcimiento, con muchos libros, y abundante espacio libre. Hacer que ellos se dediquen de acuerdo a sus aptitudes y deseos a lo que más anhelan y de lo que sacarán mayor provecho. Y con ellos crear un mundo nuevo, donde todos se apoyen, donde no sean necesarios los castigos, pues será suficiente con corregir los yerros. Y para los ancianos, un lugar donde puedan compartir toda su experiencia, sus conocimientos. Un lugar donde todos vayamos a aprender, de los mejores maestros, nuestros padres y abuelos.

Y otro de mis sueños es que descubro un poder especial en mi mente, en mi cuerpo, con lo que puedo leer a los demás, y puedo anticiparme a sus pensamientos. Y con esto logro cambiarme a mi mismo, y a toda la humanidad, haciendo que todos caminen por el camino correcto. Castigo sin piedad a criminales, malhechores, ladrones, mentirosos. Elimino sin compasión a la lacra de la sociedad, enderezo el camino de la humanidad entera, y logro que todos vivan una vida plena, sin engaños, sin fraudes, sin engaños. Pero rápidamente me doy cuenta que no es posible ésto, ya que la vida se volvería tan aburrida, sosa y sin sentido, que la gente empezaría a morirse solamente porque todo es demasiado perfecto.

Sigo soñando, seguiré soñando despierto. Esa es mi esencia, es lo que soy, un Quijote atrapado en otro tiempo, en otro cuerpo. Llegará el momento en que al fin pierda el miedo al gran océano, y me eche a nadar, libre, mar adentro...